lunes, 23 de diciembre de 2024

CARTA AL PSOE

23/12/2024

 

CARTA AL PSOE.

 

Hagamos un ejercicio intelectual, un musculoso alarde de nuestras facultades imaginativas.

 

Soy Julius Citrus, líder de la oposición en 2024 y me encuentro en el congreso frente a Pedro Sánchez y su PSOE, tengo carta blanca en cuanto al tiempo, y nadie me va a interrumpir, ¿qué le diría?

 

Primero de todo buenos días a todos los asistentes, me dirijo hoy al séquito de subnormales que componen el PSOE.

 

¿Saben que significan realmente estas siglas? Quizás alguno ha pensado alguna vez que no es nada más que “Partido Socialista Obrero Español”, pero claro eso resulta bastante imposible siendo que no cumple dos de las cuatro palabras de salida, y se podrían poner en duda las dos restantes.

 

No, las siglas significan “Partido Sometido a Órdenes Extranjeras”. Porque así es, esta caterva de ineptos maliciosos lo único que hacen es bailar al son de la música que ponen en Bruselas, con sus amables órdenes de meter miles de negros más en el país, o a Marruecos, con sus beneficiosos pactos que nos aportan gente marrón con navaja por el módico precio de millones de euros.

 

Estos son los pactos que trae a la mesa.

 

Algunos tachan de maquiavélico genio a la rata humanizada que se encuentra en el ápice de la pirámide, el renombrado mundialmente Pedro Sánchez, pero ¿qué cualidades posee este hombre fuera de serie, divinidad entre la plebe?

 

Yo argumento que no es nada más que la expresión actual de la gente de su partido.

 

Los participantes de su secta son los siguientes: mujeres de mediana edad, mediocres, con ansias extremas de medrar, y hombres gordos y/o cuerpo escombro con producción endógena disparada de estrógenos. No hay nadie que no sea una basura intelectual en este partido. Claro, lo único que los une es una capacidad sobre humana de lamer sables, cada uno de ellos al que tiene encima, y todos, colectivamente, al líder único del partido.

 

El ser humano es un ser mimético, siempre queremos imitar a los demás.

 

Perro Faldero Sánchez no iba a ser diferente, allí a donde va, se dedica a chupar pollas como la meretriz más cotizada del polígono. Recuerdo esa instancia con Joe Biden, como le perseguía, como quería hablar con él, asegurarse de que reconocía su existencia, y su importancia. Por supuesto a Biden le pareció que era un tendero de esos que vende calcetines, y no le dedicó el más mínimo respeto.

 

Bueno, o quizás simplemente es que ya por entonces estaba completamente gagá, y en su senilidad no supo entender que el lamebotas de turno daba la casualidad, era presidente de un país que debería ser soberano.

 

La soberanía de España a estas alturas es un sueño largo olvidado, pero a los pasos a los que vamos pronto será una entelequia impensable, algo que nadie jamás pensará que alguna vez existió.

 

El perro lameculos cara cartón que nos dirige se ha asegurado de perpetuar el cáncer que achaca a España, como buen psicópata megamente, capaz del más sofisticado artificio, se ha dedicado a mentir siempre que ha podido para perseguir sin escrúpulos el poder.

 

Entiendo que el sentirte una hormiga intelectual, ese doctorado es muy sospechosillo, trae consigo unas ansías inimaginables de persecución de los focos, de modo que más de la mitad de las palabras que salen de su boca, son deliberadamente mentira, y la famosa frase de que no iba a pactar con los independentistas, era, como todas, una falsedad.

 

Pero ahí no acaba la cosa, pues la economía de nuestro querido país va como una moto.

 

¿Estamos ante un mago inigualable de la retórica? ¿Ante un maestro sin ambages del uso de la metáfora? ¿Es la moto un vehículo viejo, con las ruedas pinchadas y con los frenos cortados por el dominicano que se pasa el rato puteando a la gente?

 

No, me parece que no, el tío simplemente, y una vez más, estaba mintiendo.

 

No hace falta decir que la economía de España va como una puta mierda, crecimiento interanual del PIB (número abstracto, inoperante y absurdo) aparte, el paro juvenil está por las nubes, el precio de la cesta básica no hace más que subir, y los salarios están más estancados que las neuronas de la charo pelirrosa que lleva tu ayuntamiento.

 

Vamos de camino al tercer mundo, cuesta abajo y sin frenos.

 

No obstante, el peligro es la ultraderecha, los malos malísimos de la película, que vienen a aguar la fiesta, soltar falsedades sobre el todo poderoso y bondadoso PISOE, y en casos aislados, participar en terrorismo.

¿No sabías que la mayor parte del terrorismo en España no lo han hecho musulmanes o etarras sino malos malosos de la ultraderecha?

 

La cosa es que ser ultraderecha es un requisito fácil de cumplir: no ser una rata disgénica que vota o apoya al Partido Sometido a Órdenes Extranjeras.