17/02/2023
LOS
15 MANDAMIENTOS DE LA SEDUCCIÓN FEMENINA.
Traducido del artículo de Chateau Heartiste,
“The sixteen commandments of poon”
Enlace:
https://heartiste.org/2008/07/08/the-sixteen-commandments-of-poon/
Quiero
decir que no necesariamente acepto/rechazo todo lo que está escrito, pero sí
que me parecen correctos en general, es valioso por lo menos considerarlos, y,
sin saber si he captado bien la belleza del original, he de decir que el
artículo está escrito en un inglés que roza lo poético.
1)
Nunca digas “Te quiero” primero.
A
las mujeres les gusta sentir que tienen que superar obstáculos para ganarse el
corazón de un hombre. Anhelan el reto de capturar el interés de un hombre que
tiene a otras mujeres compitiendo por su atención, y finalmente salir
victoriosa frente a su reticencia a premiar con su compromiso exclusivo. Aquel
hombre que otorga su mundo emocional muy fácilmente les quita a las mujeres la
satisfacción de ganarse su amor. Aunque de veras estés enamorado, no digas que
la amas antes de que lo diga ella. Muestra disciplina compasiva a su necesidad
de pelear por la satisfacción “yin”. Inspírala a que tome ella el paso, y te
devolverá el favor enormemente.
2)
Hazla celosa.
Tontea
con otras mujeres delante suyo. No disuadas a otras mujeres de tontear contigo.
Las mujeres nunca lo admitirán, pero los celos les divierten. El pensar en ti
yéndote con otra mujer les excita sexualmente. Ninguna chica quiere un hombre
que ninguna otra chica quiere. La pareja que granjea la tormenta de celos
controla la dirección de la relación.
3)
Debes hace tu misión, no tu mujer, tu prioridad.
Olvídate
todos esos clichés románticos del protagonista declarándole amor eterno a la
mujer que le completa. A pesar de sus protestas indicando lo contrario, las
mujeres no quieren ser la mujer de tus fantasías o el centro de tu existencia.
Quieren de hecho subordinarse al propósito de un hombre valioso, ayudarle a
conseguir dicho propósito con apoyo femenino, y seguir el camino que él le
deja. Debes respetar la integridad de las mujeres y no mentirle diciendo que
ella es tu todo. Ella no es tu todo, y si lo es, pronto dejará de serlo.
4)
No juegues con sus reglas.
Si
le permites a una mujer hacer las reglas te resentirá con un desdén que ni
siquiera un violador sería capaz de inspirar. Incluso la mujer más fuerte y la
feminista más estridente quieren ser lideradas, y someterse, a un hombre
poderoso. La polaridad está en el núcleo de una relación sana. No quiere la
prerrogativa para pisotearte con sus caprichosos deseos y sus mercuriales
estados de ánimo. Sus emociones son un huracán, su alma una saboteadora.
Imagínate como un bastión contra su tempestad. Cuando busque un pilar para
enderezarse ante los lacerantes vientos o ansíe una figura de autoridad para
frustrar sus peores instintos, debes ser tú el que esté ahí… fuerte sólido,
inmutable e inamovible.
5)
Sigue la razón aurea.
Dale
a tu mujer dos tercios de lo que ella te da. Por cada dos llamadas o mensajes,
devuélvela dos. Tres declaraciones de amor, devuélvele dos. Tres regalos, salir
dos noches, Dale dos muestras de afección y para hasta que ella responda con
tres más. Cuando hable respóndele con menos palabras. Cuando sea expresiva, tu
debes ser menos expresivo. La idea de la razón aurea es doble: establece que tu
valor es superior al suyo ya que ella te está “persiguiendo”, y muestra que
tienes la disciplina para evitar enfrascarte en sus dramas personales.
Negándote a reciprocar todo lo que haga en la misma medida le asegura a ella
que tienes un estatus superior. En sus más profundos deseos eso es lo que
quiere.
6)
Mantenla expectante.
Verdaderas
a sus inescrutables naturalezas, las mujeres preguntan cosas que no quieren que
respondas de manera directa. Malaventurado aquel hombre que es directo, su
destino será el sufrimiento del segundón. Evita, vacila, ofusca. Ella florece
cuando tiene que imaginar que es lo que estás pensando, y se marchita cuando
sabe perfectamente como te sientes. Quizás quiera estabilidad financiera y
familiar, pero no desea estabilidad pasional. De la misma forma cuando ella te
fastidie castígala de manera rápida, pero cuando haga algo bien, recompénsala
lentamente. Recompensa su buen comportamiento intermitentemente y de manera
impredecible, y ella nunca se cansará de trabajar duro para complacerte.
7)
Mantén tus opciones abiertas.
Nunca
te permitas ser un hombre domado. Un hombre con opciones es un hombre sin
necesidad. Construye confianza y anima la valentía si hay otra mujer, una red
salvaguarda, en el caso que te resbales y te juegues una ruptura, un divorcio,
o una pérdida de un prospecto, llevándote a la soledad y un devastante periodo
de sequía. Las mujeres saben que una vez que han dormido con un hombre han
abdicado una parte de su poder, en cuanto se enamora ha perdido casi todo. Pero
el amor es efímero y con el tiempo redescubrirá su poder y te amenazará con
irse. Es su as en la manga. Retirando todo su amor y su cuerpo, en un instante
desgarrará tu alma y te verás forzado a encarar el abismo solo. Saber que hay
alguien al que puedes acudir para obtener afección te fortalecerá la voluntad y
satisfacerá tu hombría.
8)
Di perdón solo cuando sea absolutamente necesario.
No
digas perdón por cada cosa errónea que hagas. Es una postura de sumisión que
ningún hombre debería adoptar de manera reflexiva, no importa como de seguro
seas. Disculparse aumenta la demanda de disculpas. Ella empezará por esperar tu
remordimiento, como un gato que espera su comida a la misma hora todos los
días. Y entonces tu valor disminuirá en sus ojos. De modo que, si has cometido
un error, deberás admitir tu culpa de manera implícita sin decir las palabras
“lo siento”. Haz la maniobra de Bill Clinton y di “Algunos errores fueron
cometidos”. Puedes decir “perdón” dos veces en toda la duración de la relación,
utilízalos sabiamente.
9)
Conecta con sus emociones.
Desmárcate
del resto de los hombres y conecta con el paisaje emocional de una mujer. Su
mente es un mundo alienígena que requiere hábil navegación para llegar a
vuestro encuentro. Sumérgete en el oleaje de sus emociones en vez de en el
árido desierto de la lógica. Se juguetón. Utiliza todos tus sentidos. Describe
en lustroso detalle distintas situaciones para prender su corazón. Dales a tus
emociones libertad para deambular. Deambular. Si esa es una buena palabra. No
estás en un camino lineal con ella, estas deambulando por todos lados,
trayéndola a una aventura. Sólo hay necesidad de experimentar. Estás
agarrándola de la mano y bajando una infinita, laberíntica callejuela sin
final, riendo y deslizando tus dedos por las paredes mientras tanto.
10)
Ignora su belleza.
Aquel
hombre que entrena su mente a reprimir los nodos de premiado de su cerebro
cuando observa una hermosa hembra transformará mágicamente sus interacciones
con las mujeres. Su aprehensión y timidez se derretirán, pavimentando el camino
a una más honesta y personal interacción con el objeto de su deseo. Esta es una
de las razones por las que los grandes donjuanes se ahogan en más amor del que
pueden manejar – a través de numerosas experiencias con tantas mujeres bellas
pierden el asombro de la belleza, y con ello, la impotencia bajo su hechizo. Te
ayudará a adquirir el correcto marco mental dejar de usar palabras como
“buena”, “mona”, “preciosa” o “guapa” para describir a las mujeres que te
ponen. En vez de eso, piensa “es interesante" o “quizás sea rentable
llegar a conocerla”. Nunca halagues a una mujer por su aspecto, especialmente
una mujer que no te estás follando. Apaga es parte de tu cerebro que quiere
colocarla en un pedestal. El mejor consejo que te puedo dar para llegar a este
estado de impasible trascendencia zen es que te acuestes con muchas mujeres
atractivas (intenta evitar acostarte con mujeres feas si no quieres retroceder.
Pronto un amante Jedi serás.
11)
Sé irracionalmente confiado.
No
importa sea cual sea la situación en la vida, camina por el mundo sin perdón ni
excusa. No importa si objetivamente no eres el mejor hombre que una mujer puede
conseguir, lo que importa es que pienses y actúes como si lo fueses. Las
mujeres tienen un instinto cuasiperruno para oler la debilidad en los hombres,
no se lo pongas fácil. La confianza en uno mismo, merecida o no, dispara una
respuesta de sumisión en las mujeres. Una confianza en uno mismo irracional te
conseguirá más sexo que el derrotismo racional.
12)
Maximiza tus puntos fuertes, minimiza tus puntos débiles.
En
el proceso de mejora de nosotros mismos como hombres atraemos mujeres a nuestra
órbita. Para conseguir este campo gravitacional tan sencilla y eficientemente
como sea posible, debes identificar tus talentos naturales y tus limitaciones,
y dedicar tus esfuerzos de acuerdo con ellos. Si eres un bromista dotado, no
pierdas tu tiempo y energía tratando de ganar estatus en un debate filosófico.
Si escribes bien, pero bailas mal, no te mates intentando expandir tu
influencia masculina en la pista de baile. Tu meta debe ser atraer a las
mujeres sin esfuerzos, de modo que apuesta por tus puntos fuertes no importan
cuales sean; hay audiencia femenina para toda empresa masculina. Excepto para
el “World of warcraft”.
13)
Pásate de valiente, en vez de prudente.
Tocar
a una mujer inapropiadamente en la primera cita te llevará más lejos que no
tocarla ni una vez. No dejes que la falsa indignación de una mujer ante un acto
de valentía te persuada; ellas aman secretamente cuando un hombre busca
agresivamente lo que quiere y hace conocidas sus intenciones sexuales. No debes
ser un capullo, pero si no tienes opción, ser un capullo sin consideración es
mejor que ser un perdedor educado, siempre.
14)
Fóllatela bien.
Fóllatela
como si fuese tu última vez. Y la suya. Fóllatela tan bien, tan fuerte, con
tanto deseo, tan pródigamente que la dejas como una temblante masa de carne y
de fluidos sexuales. Drénala de todo, y luego un poco más. Bésale mucho, haz el
amor toda la noche. Se dueño de su cuerpo, su gratitud, su amor. Si todavía no
sabes, aprende a que tenga orgasmos chorreantes.
15)
Mantén el control de tu estado.
Eres
un roble. No serás manipulado mediante lloros, gritos, mentiras, juegos
psicológicos, abstinencia sexual, drama de celos, intentos de dar pena, poli
bueno poli malo, actos de desaparición o intentos de hacerte sentir culpable.
Lloverá sobre ti como una tormenta, y serás su refugio hasta que acabe. No te
llevará a su caos, no te sacará las raíces. Cuando tengas maestría sobre ti
mismo, tendrás maestría sobre ella.
16)
Nunca tengas miedo de perderla.
No
debes tener miedo. El miedo es el asesino del amor. El miedo es el triunfo del
ego que trae la desdichada soledad. Te encararás a tu miedo. Dejarás que el
miedo pase por ti y a través de ti. Y cuando el miedo proveniente de tu ego se
halla ido, cuando mires a tu amada solo el amor permanecerá. Te alejarás de
ella cuando viole tu integridad, y dejarás que se valla cuando su corazón este
cerrado para ti. Aquella que puede destruirte, te controla. No le des ese poder
sobre ti. Amate a ti mismo antes de amarla a ella.