jueves, 29 de febrero de 2024

REFLEXIONES SOBRE EL GIGACHAD

29/04/2024


REFLEXIONES SOBRE EL GIGACHAD. 

 

En el circo de las ideas que se ha convertido el siglo XXI, el "body positive" o "positividad respecto al aspecto corporal de cada uno" es una de las tantas corrientes de pensamiento que infecta la mente colectiva.

 

 Uno podría pensar, quedándose simplemente en la literalidad de la expresión, que es algo, valga la redundancia, positivo: ¿Qué hay de malo en tener autoestima y respeto por uno mismo? Pero como todas las medias-verdades que se promueven hoy en día, obviamente, el término lleva algo escondido: la autocomplacencia, las excusas, y, mucho peor, los delirios. Básicamente consiste en lo siguiente: los estándares de belleza/atractivo físico son arbitrarios e impuestos por la (malvada y patriarcal) sociedad, una persona gorda y fuera de forma es tanto bella como sana, y si dices lo contrario es porque eres tóxico/opresor/blanco etc.  

 

A ver, tampoco vamos a exagerar, quiero creer que la mayoría de la gente considera esto como una subnormalidad, pero bueno, es innegable que tiene cierto calado, y que el mensaje hay a ciertos grupos de "filántropos" le encanta que se difunda. La realidad es que obviamente los estándares de belleza y atractivo físico están en gran medida (no un 100 %) asociados a buena salud. Esto es un tema ya trilladísimo, a estas alturas de la película (o del espectáculo circense) viejo, y francamente simple; no obstante, hay que mencionarlo para que entre en escena la respuesta que ha habido ante esta locura: modelos de masculinidad que proponen la búsqueda de la excelencia física. siendo el máximo exponente de esto el gigachad. 

 

Si es verdad que este meme ya se está volviendo también "viejo" y hemos pasado a su difusión en el pensamiento colectivo a través de protocolos de "looksmaxing" o "maximización de aspecto" y la popularización de términos como "mogging" o, en español italiano, "sorpasso aspectual"; no obstante, parece que va a ser algo perenne ya que juega un papel que siempre (o algunas veces) ha existido en la historia humana: el avatar de perfección inalcanzable.


(De hecho, os podéis imaginarme a mí como la imagen insertada, ¡es literalmente yo!)

 

Conocido hecho es que grandes figuras de la historia se han inspirado en otros, han usado como regla de medir la vida de las leyendas del pasado: Napoleón se comparaba con Cesar el cual a la vez de comparaba con Alejandro Magno el cual a la vez se comparaba con Aquiles, este último el cual ni existió (creo). ¿Cómo de sanos mentalmente eran estos individuos? ¡No voy a pretender que lo sepa, ni siquiera me he leído sus biografías! Pero sí que es innegable que, en su campo, proezas militares y de gestión (los 3 primeros) han tenido gran desempeño (o eso dicen).

 

Ni falta hace decir que hay numerosos autistas del internet , que como desequilibrados mentales que son idealizan el “gigachad” y tienen debilitantes problemas de autoestima debido a que nunca serán capaces de llegar a la perfección física de dicho hombre de mármol, pero yo sí que creo que es una influencia neta positiva para el psique masculino: te da una imagen de lo que deberías ser: impertérrito y optimista, con una sonrisa que indica que todo va a salir bien ( no tienes ni puta idea de cómo van a salir las cosas y te la sopla), un máximo exponente del dimorfismo sexual antropológico, tan necesario y olvidado por los sojas modernos.

 

¿Cuántas futuras relaciones habrá salvado ya la imagen del “gigachad” al hacer que los hombres se aseguren ser picantes bestias físicas que las mujeres tanto quieren?

 

Sólo Dios lo sabe.