sábado, 31 de mayo de 2025

RESEÑA "LOBA NEGRA"

 20/01/2025

 

RESEÑA “LOBA NEGRA”.

 

Voy a hacer algo diferente, voy a soltar palabras a lo más reseñador moderno, estoy vago, y no me apetece hacer mi usual completa "arruinación" del libro.

 

Glamour, rendimiento, tramas chulas, ligaduras reales y un chispazo entre dos negruras infinitas.

 

Seguimos con la premisa fantasiosa del superhumano hecho persona, con la "a" de Antonia y de mujer. Las mujeres siguen dominando esta saga, pues Lola Moreno víctima primero presentada en el libro resulta ser el cerebro detrás de una trama de blanqueo de capital, y los buenos no son tan buenos y la mala no es tan mala.

 

JGJ narra magníficamente, sus personajes son simpáticos, te caen genial, no notas ni un atisbo de que quieran complacerte, son gente con personalidad, independientes, eficaces, profesionales, rinden cuando les toca, como el autor. Vemos a alguien refinado, consciente de lo que gusta (el no intentar gustar), con un fino oído para los tonos leves que componen la música. Pero debajo de todo hay una mentalidad perniciosa, incompatible con la España histórica, y la realidad del mundo. En esto, por cierto, se parece mucho a alguien al que menciona en los créditos, y al que yo también admiro.

 

Me refiero a Pérez-Reverte.

 

La historia es buena, buenísima, hay muchos rusos hijos de puta que te hacen recordar que este escritor no es un mediocre, ¿pero el mensaje que transmite cual es? El mundo es una mierda, Antonia Scott está a miles de años luz de cualquier ser humano, para ti no está disponible ese grado de desempeño, y la vida es solo un baile de luces, donde la gente capaz hace sus movimientos, y luego mueren y nada ha importado. ¿Los mugrosos? Esos que no tengan esperanza ni de que les sigue su sombra.

 

No sé, quizás parezco un reverendo, pero de verdad te digo que el nihilismo lúdico es una parte integral de los libros de JGJ, y te tragas la pastilla amarga envuelta en caramelo blandito y sabroso.

 

JGJ es un maestro de lo mundano, ha optimizado la ecuación materialista hasta el máximo grado, pero lo trascendental no aparece ni de casualidad. Sus libros van sobre las vidas ácidas de sacos de carne y hueso en proceso de descomposición, y no puedo afirmar que estás mejor después de haberlos leído.

 

¿Sabes como era tu rostro antes de nacer? Pregunta mentor el misterioso ( en verdad no recuerdo si lo pregunta él, el científico viejuno o se lo pregunta Antoñica a si misma). ¿No te acuerdas, verdad? Antes de ti no recuerdas nada, eso demuestra que la oscuridad inacabable que había antes de que nacieses volverá en que mueras, y que ese vértigo que sientes al pensar sobre tu finitud, ese miedo, esa emoción, es una demostración irrefutable científica y racional sobre la no existencia de Dios.

 

Me hace cierta gracia, esas palabras, y os juro que no me estoy inventado nada, las decía mi yo ateo del pasado, cuando tenia unos catorce años y me dedicaba a arruinarles la vida a los creyentes más simples, o a mis amigos más miedosos.

 

Obviamente tiene 0 absoluto rigor filosófico, creación ex nihilo y esas cosas, es clásica forma de pensar de rebeldes quinceañeros, en la flor de la juventud, y del intelecto. Luego maduras, y comienzas a pensar de manera más clara, certera. Al menos mucha de la gente inteligente, no parece ser el caso de JGJ, por lo que se ve en las obras.

 

Posdata: esto se puede ver mucho en sus palabras al final del libro: "¡no reveles el final!" Su atención está en entregar espectáculo, y una experiencia buena y apasionante. Lo respeto, si, pero no lo comparto. Al grito de "calla pesetero" destripo sus libros para ver que queda entre las piezas descompuestas.

viernes, 30 de mayo de 2025

"REAL SOCIAL DYNAMICS"

25/08/2024

 

“RSD”: “REAL SOCIAL DYNAMICS”.

 

Hay ciertos tabús en la sociedad materialista actual, los cuales si hablas de ellos te ves abocado al ostracismo social, ya lo hagas de manera pasajera, como en una conversación con tus compañeros de trabajo, o si lo haces de manera profesional, como los antiguos gurús de la manipulación mental femenina, que te enseñaban a ligar.

 

No puedes cambiar, ese es el mantra actual, no al menos si nosotros no lo aprobamos. La personalidad es un fluido, viscoso, con mucho rozamiento, pero al final, algo maleable mediante la fuerza de voluntad. Es de Perogrullo que conforme te vas haciendo más viejo este proceso se vuelve más costoso, pero no se anquilosa del todo tu cerebro hasta la muerte.

 

Esta afirmación pone en evidencia la manera de funcionar de este mundo satánico en el que nos encontramos, para alguna cosa este tipo de pensamiento es evidente (según sus adalides): pensemos en el caso de un niño pobre de tez oscura que realiza un crimen como asesinar en plena calle a un anciano, o violar a una chiquilla en la playa. En su caso está excusado, pues las condiciones socioeconómicas (actuales y de su infancia) han sido propicias para que eso ocurra: se ha visto prácticamente obligado a hacerlo.

 

En este caso como decimos la personalidad ha sido algo maleable.

 

No obstante, si afirmásemos lo mismo de una persona homosexual (cuyos comportamientos difieren de la gran mayoría de sus congéneres, pues no practican el coito reproductivo) es altamente reprochable afirmar que haya podido haber una causa de su comportamiento.

 

Los gays nacen, no se hacen, según ellos.

 

La realidad, como siempre, es una suma de ambas cosas: tú como ser humano tienes unos genes que te predisponen a hacer ciertas cosas, vives unas experiencias que te forman de manera que quieres hacer otras, y al final, en mi opinión, estás tú para decir que quieres y no hacer.

 

Bien, digamos que lo que quieres hacer, para volver al hilo de la conversación inicial, es adaptar tu personalidad (o comportamientos) para maximizar la probabilidad de ligar con una chica/mujer (dependiendo de tu edad, claro, pues en mi caso cuando leía sobre eso quería ligar con chicas, pues tenía quince/dieciséis años).

 

Esto si lo mencionas públicamente merece la risa o la condena, depende de las pintas que tengas. Si eres un chiquillo/hombre joven sin desarrollar, la primera, si eres un hombre, la segunda.

 

¿Por qué?

 

Es compleja la respuesta, claro. Hay gente que dice que es porque vivimos en Occidente en una ginocracia, una sociedad adaptada para los intereses de las mujeres, y el doble rasero existe, solamente, porque es útil para ellas. Es razonable pensar así, aunque a las feministas les parezca que viven en un mundo diseñado para oprimirles. Esta opinión sería la de la “Red Pill” o Pildora Roja (en el ámbito de relaciones intersexuales).

 

No me quiero meter en ese embrollo, solamente deseo señalar la hipocresía, aunque sé bastante bien las causas.

 

Si alteras tus comportamientos para ligar, estás efectuando una acción mentirosa con la ambición de manipular a una mujer. Estás presentando algo que no eres, para engañar a alguien que no te conoce. Esa es la perspectiva cultural actual.

 

Es obvio, que en caso de que de tu boca salgan hechos inventados sobre ti, digamos que dices “he estado de vacaciones en mi apartamento en la playa” y eres más pobre que las ratas y has estado hacinado en tu cuchitril de mesetas, estás haciendo algo erróneo, moralmente reprensible.

 

Pero ¿y si empiezas a cuidar tu higiene más porque quieres gustar? ¿Si hay ciertas cosas de tu vida, como que te gusta mucho “x” videojuego, que te ahorras decir, para no causar una mala impresión? ¿Y si hay ciertas palabras que evitas, ciertos comportamientos sumisos que no haces?

 

Recordemos algunas de las cosas que enseñaban los gurús de “RSD”, gente bregada en el campo de los clubs nocturnos y las fiestas:


1) No babosear: no dar todos los rato piropos, no hacer comentarios constantemente halagadores.


2) Insulto velado: decir algo que te gusta de la chica de manera que la deprecias de otra.


3) Mirada fija en sus ojos (se explica solo.


4) Contacto físico: intercalar en la conversación toques en la mano o muñecas, o otras partes no sexuales, de manera que te familiarizas con ella.


5) Reservarte datos sobre ti, ser misterioso, dispensarlos poco a poco.


6) Ser escucha activo.


7) Ignorar ciertas preguntas para establecer marco (el concepto de quien tiene el marco en una interacción en general).


8) Hablar de tus pasiones.


9) Avanzar la interacción cambiando de lugar: e.g. de club a bar, de bar a paseo, de paseo a piso.

 

Supongo que podría seguir, vi muchísimos vídeos, muy largos, en su momento. La tónica general es: haz esto, evita esto otro. Pero aquí viene lo interesante: se dieron cuenta que estos comportamientos tenían una raíz común, y si bien se podían simplemente actuar como si fuera una lista arbitraria, al final podían ser fruto de un cierto tipo de personalidad.

 

Se dieron cuenta de que más sencillo que aprenderte numerosos pasos de manera mecánica era mejor cambiar tu personalidad, es decir tus creencias sobre el mundo y sobre ti mismo y la manera en la que actúas.

 

Y la gente se lleva las manos a la cabeza diciendo: ¡eso es manipular! ¿Y qué? Vamos a ver, el problema es que desde tu paradigma hedonista materialista no puedes condenar de manera coherente esos comportamientos.

 

Tú dices: fornicar está bien, la sexualidad libre está bien, salir de fiesta y drogarse está bien. Pues los hombres, que tienen ese paradigma materialista como el tuyo, van a aprovechar las reglas del juego y maximizar del todo sus posibilidades.

 

Yo sí tengo un paradigma coherente desde el que criticar esos comportamientos: el sexo fuera de una relación a largo plazo bajo la bendición de Dios está mal, es la moralidad Tradicional de toda la vida del Señor. No a los “aquí te pillo aquí te mato”. Solo sexo entre hombres y mujeres en relaciones monógamas. Fin. No hace falta darle más vueltas.

 

Pero RSD tuvo que morir al palo, la hipocresía de la cultura moderna no sirvió como factor de derrumbe, pues el mundo lo controla quien lo controla, y no estaban por dejar un agujero en la armadura.

 

 

 

REFLEXIONES SOBRE EL PERENNIALISMO, A UN AÑO VISTA.

30/05/2025

 

REFLEXIONES SOBRE EL PERENNIALISMO, A UN AÑO VISTA.

 

Como el título indica hace ya un año que me sumergí, en lo que a libros respecta, en la “Tradición Perenialista”.

 

No obstante, comencemos por el principio.

 

No recuerdo cuando fue la primera vez que escuché el nombre de Julius Evola, seguramente fuera de manera despectiva en “El Péndulo de Foucault”, o en el blog de Vox Day, pero ni siquiera me di cuenta (lo menciono porque en relecturas he reconocido su nombre). Antes de leerlo, antes incluso de escuchar de opiniones de terceros sobre él, vi su cara circular en imágenes de propaganda de la ultraderecha tuitera, y pensé, menuda facha.

 

Jajajaja.

 

Pongámonos serios. El tío tuvo una apariencia particular, y esa mezcla de lo aristocrático con lo mágico y el flirteo con ideas proscritas le daban un cierto “aura”.

 

¿Cómo lo empecé a considerar de manera seria? Después de escuchar un discursito de Gonzalo Rodríguez sobre la dimensión espiritual del trabajo, donde ponía en perturbación de viento sobre partículas gaseosas inmóviles algo que yo llevaba tiempo pensando: como haces cada una de las cosas importa. El empeño que le dedicas, la seriedad con la que te la tomas, el enfoque de perfección que le das importa. Trasciende, podríamos llegar a decir.

 

Toda esta perspectiva resuena, está claro, con la temática japonesa de la vida. Lo que transmiten los autores “mangaka” como Echiro Oda en “One Piece”, escritores famosos como Murakami en “1Q84” … una maestría, un arte, un algo que me cautiva y me atrae.

 

¿Qué voy a decir? Venido de un hombre con apariencia de metalero, con barba de sabio, y con el timbre de un hombre de la España profunda, con unas voces sacadas de la época de Quevedo, me cautivó.

 

Me ayudó a enfocarme en un trabajo de verano que hice como mozo de almacén, alejado de mis empresas intelectuales de la universidad y de los libros.

 

Eso fue en 2023.

 

Pero me sumergí en Evola en 2024. Leí de carrerilla varias de sus obras más conocidas: “Revuelta contra el Mundo Moderno”, “Cabalgar el Tigre”, “Metafísica de la Guerra” (aunque esta no lo registré en “goodreads”, igual me estoy tirando un triple), “El Misterio del Grial”, “Los Hombres y las Ruinas” y su tratado de “El Hombre como Potencia” en el que contestaba a Guénon.

 

Escuché partes de su “La Raza del Espíritu”.

 

No es toda su obra completa, no son relecturas comprensivas. Es un recorrido inicial, con muchos fallos, lo más seguro, de análisis, pero que aun así tiene su valor. Yo vengo, como el lector astuto y ávido de mi blog sabrá, de un cristianismo recalcitrante que eclipsa todo, mancha, llena de tinta y deforma todo aquello lo que leo.

 

No obstante, doy mi palabra de que le di a este buen hombre del siglo XX toda mi buena fe. Lo leí como el que lee la biblia: con veneración, esperando que me revelase una doctrina de la Trascendencia que me hiciera replantearme todas mis creencias, labrar el fondo de mis asunciones.

 

No lo hizo, pero sí contribuyó de manera estética en mi manera de ver el mundo, el retorno, los ciclos, la edad de oro etc.

 

En ese sentido la tierra era fértil, me gustaba la simbología aria, de Hiperboria y otros mitos, me interesaban los misterios de las pirámides, de la Atlántida, del “Diluvio Universal”, del Younger Dryas… De la perspectiva de Randall Carson y otros.

 

Mi mente estaba abierta, esperaba algo rompedor.

 

Me encontré un pensador que comentaba las cosas con ojo de águila, con una prosa trabajada, con unas ideas estéticas pulidas, con un conocimiento histórico que parecía manejar, a sabiendas de opiniones estrafalarias, que apelaba a una Tradición, y que lo hacía todo con mucha dignidad y aristocracia.

 

Me encontré con una teoría muy interesante de lo Solar contra lo Telúrico.

 

Me encontré con un mundo simbólico rico, muy útil para contar historias, cuentos, fábulas. Supe conocer adjetivos como telúrico, ctónico, y titánico. Supe que resistir las oleadas de un mundo que intenta con todas sus fuerzas cambiarte, subirte en ellas y manejarlas con destreza es una victoria suficiente para aquel iluminado en un mundo en ruinas.

 

No obstante, siempre lo hice todo con una disonancia cognitiva (o eso creo) al hacer las lecturas. No voy a mentir, con Evola la disonancia cognitiva era pequeña, con Guenon, lo poquísimo que leí de él, era enorme.

 

¿Por qué?

 

Pues porque apelaba a una Tradición a la que yo en fondo no creía. Yo soy católico ortodoxo, y las palabras de un pagano que toda su vida rechazó, hasta donde yo sé, la Verdad más grande de todas, no calaban en lo más profundo de mi ser.

 

Me forzaba a respetarlo, pero no me convencía.

 

Y la cruz de la cuestión, referencia al Señor intencionada, era el concepto de Trascendencia. Sí, el esfuerzo importa, sí, el ideal caballeresco importa, sí, las pequeñas cosas importan. Más lo hace la violencia justa, y la muerte en ella.

 

Pero todo esto se queda en agua de borrajas si no apelamos a aquel que nos reveló de manera exotérica, y no esotérica y distante como lo hacia el barón, que solo la Verdad nos hará libres.

LEBENSRAUM: ESPACIO VITAL Y LA VOLUNTAD DE PODER

22/05/2025

 

LEBENSRAUM: ESPACIO VITAL  Y LA VOLUNTAD DE PODER


Vemos un mundo donde una de las ficciones más integrales en la mentalidad moderna, la inmutabilidad de los espacios geográficos, está siendo completamente violada.

 

El relato oficial hasta ahora ha sido el siguiente: solo los malvados hombres blancos en la época colonial han cometido semejante pecado imperdonable: el ejercitar su superioridad militar para invadir y/o reconfigurar el mundo a su alrededor. En el tema del descubrimiento de América ni entremos.

 

La línea de pensamiento que va asociada es la siguiente: ¿ves todos esos negros y marrones que entran en Europa y los EE. UU.? Bueno, da igual que violen, holgazaneen, paupericen las condiciones laborales de los nativos, lleven el precio de la vivienda a máximos históricos, bajen el techo tecnológico al que puedes aspirar, y un largo etc. Da igual, pues es el justo pago de haber invadido el mundo y exportado Occidente en los siglos anteriores.

 

¿Qué pasa? Que ahora lo hacen otros: ahora lo hace Rusia en Ucrania, lo hace Israel en Palestina, lo hace Azerbaiyán en Armenia, lo hace China en Taiwán. Y la prensa globalista ni pío, salvo en el primer caso.

 

Luego nos vamos a la historia, en particular a los avances de conquista del islam, las brutalidades que cometieron justificadas por su profeta y su ley, y la maquinaria de la narrativa se pone de lado.

 

La conquista por la espada de Siria, Egipto, Persia, todo el norte de África, de la gran mayoría de la península Ibérica, que realizaron los primeros califas, se tachan de mero ciclo histórico. La batalla de Tours fue en medio de Francia: hasta ahí llegaron con el pillaje y el latrocinio.

La conquista de Asia Menor, antiguamente ocupada por gente con sangre griega, de la propia Grecia, los Balcanes... ¡Asediaron Viena dos veces! ¡Eso es Austria!

 

No asimilamos lo cerca que estuvimos de perecer, ese último hecho casi en el siglo XVIII. Pero la historia del islam se blanquea, tenemos que creernos que la reacción violenta del ISIS, del ISIL y de Al-Qaeda es solo debido a la injerencia de poderes externos como EE. UU. e Israel.

 

Lo cortés no quita lo valiente, claro. Estas organizaciones terroristas han sido financiadas por los poderes que gobiernan el mundo, con el mandato del padre de las mentiras, para promover sus propios intereses: hacer caja la industria armamentística, tener acceso a petróleo barato en general, y un ritual de sangre para las élites satánicas. Bien. Pero, aun así, están trabajando con mano de obra nativa. No hay otra población en la tierra más maleable hacía estos fines que los rigoristas musulmanes, aquellos que se toman en serio lo que dice su libro sagrado.

 

El doble estándar no se aplica a Hitler, por supuesto. Él es el Mal hecho persona, se debe hacer una lectura lo más maniquea posible, y queda terminantemente prohibido barajar las distintas narrativas que explican los hechos (quizás solo quería expulsar a los judíos de Alemania, quizás se murieron tantos porque en los campos de concentración proliferaron enfermedades, quizás el Ziklon-B no era más que un anti-pestes).

 

Una cosa esta clara: Hitler tuvo un fallo garrafal, no fue realista en su capacidad de ejercer el poder sobre el mundo. Su visión ocultista y Nietzscheana le cegaron, al menos esa es mi tesis, y se metió en un embrollo que no podía salir. Quiso ampliar su espacio vital, pero eso necesitaba una superioridad demográfica y geográfica que no tenía.

 

Al final el mundo se rige por estas reglas, el mundo caído, el mundo desprovisto de la mano rectora de Cristo.