30/10/2021
¿PROTOCOMUNISMO EN EL EVANGELIO?
La
forma más común de interpretar el evangelio en la era actual (moderna y
postmoderna) es que el mensaje es uno protocomunista, cuya principal (y
relevante) amonestación es con la avaricia y otros comportamientos
categorizados como egoístas, e.g. juzgar de manera negativa/ despreciar a las
personas consideradas como menos (leprosos, prostitutas, pobres etc.).
Jesús
pues desde este punto de vista se opuso en su momento a aquellos que
personificaban estos comportamientos (fariseos, religiosos, hipócritas) y fue
castigado por ello. Es decir, Jesús fue tan solo un hombre bueno (de acuerdo con
los valores socialistas), y se ignora cualquier dimensión espiritual del
evangelio.
A
pesar de que es verdad que el discurso de Jesús tiene estos aspectos, esta
perspectiva no alberga ni mucho menos la totalidad del evangelio según lo
tenemos en los escritos, y sus presuposiciones van en contra de una lectura
correcta. Esto no es sorprendente, esta interpretación es errónea, al menos en
su concepción.
Quizás
la persona media que sostiene dichas creencias lo hace en ignorancia completa
de lo que pone, pero aquellos que la propusieron (autores de la ilustración,
herejes, humanistas) conocían el mensaje original. No obstante, su paradigma no
les permite aceptar las distintas acepciones del mensaje y de manera deliberada
decidieron darle otro significado.
El
paradigma (conjunto de creencias base/asunciones) del que hablo es el moderno
que engloba los siguientes axiomas: Dios no existe o no es el Dios cristiano,
todo conocimiento se adquiere mediante el método científico (empirismo), no hay
una dimensión espiritual en el universo y no hay cabida para eventos
supernaturales o milagros, todo aquello que existe es material (materialismo).
Por tanto, al reconocer la veracidad de este paradigma deben rechazar en gran
parte el verdadero mensaje de Jesús.
Esto
es entendible que lo haga alguien que rechaza el cristianismo, sin embargo, es
absurdo que alguien que se denomine cristiano comparta esta perspectiva.
Otra
perspectiva común a la hora de analizar la “buena nueva”, es contraponer la
figura de Cristo con la de Dios, creencia muy similar a la herejía que nace
justo después del tiempo de los apóstoles denominada como Marcionismo.
Sin
embargo, el discurso de Jesús está en completa consonancia con los escritos del
antiguo testamento. Jesús no fue tan solo un buen hombre que promulgó un
mensaje protosocialista y estaba en contraposición del Dios del antiguo
testamento, dios considerado hoy en día por muchos cruel, malo, arbitrario etc.
Jesús aparece en el antiguo testamento, y enuncia de forma clara su
concordancia con el mensaje de Dios en el nuevo. En los libros del antiguo
testamento no aparece un mensaje contrario ni un Dios distinto.
Como
ya he dicho, pero lo repito, Jesús aparece en el antiguo testamento. En el
pentateuco se nos dice que nadie ha visto la cara de Dios, pero Jesús dice que
Moisés comió con Dios. Jesús dice “Antes de que Abraham fuera, yo SOY”. San
Juan apóstol dice “En el principio fue el Verbo, y el Verbo era Dios, y el
Verbo estaba con Dios, y todo lo que fue hecho fue hecho a través de Él”.
El
Verbo, en griego “Logos”, es Jesús. Por eso Jesús cita con repetición frases
del antiguo testamento, para respaldar sus enseñanzas y mensaje. El nuevo
testamento requiere cierto grado de conocimiento del antiguo, estando repleto
de alusiones y citas, no solo por parte de Cristo sino también de los
apóstoles.
Es
ahí donde recae un peso enorme de la apología cristiana, no solo existió un
hombre que decía ser el Hijo de Dios, sino que su venida tanto en forma y
propósito se cumplieron en el momento que debía cumplirse como predijeron las
escrituras escritas cientos de años antes.
El
Mesías (Mesías en hebreo, Cristo en griego, Salvador en español) debía ser
rechazado por su pueblo, sufrir por los pecados de los demás y morir junto a
criminales, como se profetiza en Isaías, libro del antiguo testamento.
Los
judíos también poseen este libro, y evitan su lectura en las sinagogas por que
cualquiera que conozca el evangelio se da cuenta de que predice lo que ocurrió
con Jesús.
En
el PRIMER libro de la biblia, “Genesis”, se profetiza que el Mesías saldría de
la tribu de Judá y lo venerarían todas las naciones gentiles, es decir el resto
del mundo, algo bastante poco creíble en su momento, considerando que las
naciones eran paganas y veneraban dioses de todas índoles.
Estas
posiciones criticadas carecen de coherencia alguna: ¿qué importaría Jesús, por
muy buena persona que fuese, si su tiempo en la tierra no tuvo un propósito
divino? Hay que recordar que por muchas presuposiciones racionalistas que uno
tenga no puede negar que Jesús predicó en Israel a los que eran creyentes en
Dios. ¿Les predicó socialismo, que Dios era malo?
Nota
del editor: me estoy dando cuenta de lo talibán que era; mis opiniones son muy
parecidas, sigo pensando que en el problema de la modernidad es el rechazo y
abandono a Dios, no obstante, noto a través de mi escritura lo riguroso que
era, lo inflexible.
En
la sustancia, eso es bueno; en las formas, no, debía ser mucho más socrático.
Al menos con mis familiares más cercanos, que no han llevado bien que les haya
dejado tantas veces en evidencia.
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