miércoles, 30 de noviembre de 2022

RETENCIÓN SEMINAL



30/11/2022

 

RETENCIÓN SEMINAL.

 

Hoy en día la opinión prevalente es que no hay nada malo en consumir pornografía, masturbarse o hacer ambas a la vez. Esto es falso, las tres acciones son siempre nocivas, ahora voy a dar el porqué.


La pornografía largo atrás dejó de usar como transporte los medios analógicos—i.e. las revistas—, ahora se mediatiza prácticamente en su totalidad de manera digital. Nuestro cerebro está diseñado de tal manera que genera dopamina para que realicemos acciones que nos suponen beneficiosas…


Se podría decir que es la hormona de la motivación.


El sexo es algo a lo que nuestro cerebro nos impulsa a buscar mediante dopamina y hace uso de un circuito concreto en el cerebro, este circuito se ve básicamente saboteado por la pornografía haciendo que se reconfigure nuestra mente para volvernos adictos a esta nueva fuente de dopamina que nuestro cuerpo es incapaz de distinguir frente a la mercancía real (relaciones sexuales con una mujer).


Uno de los terribles agravantes es que en la red hay infinidad de material pornográfico cubriendo todo tipo de fetiches, de modo que es un pozo inagotable de droga que te atrapa y corroe. Tu cerebro se configura para este nuevo estímulo desmedido, y una mera mujer real es insuficiente, explicando así la estrepitosa alza de la disfunción eréctil en los hombres jóvenes.


La masturbación desemboca en la liberación de semen, una sustancia compuesta por numerosos minerales y hormonas necesarias en tu cuerpo. Esto te vuelve dócil y tranquilo, satisfecho, relajado…


Has cumplido.


Pierdes las ganas de mejorar, de combatir, de indignarte, de convertirte en algo más. Cuando retienes te vuelves competitivo, insaciable, continuamente tienes ganas de adquirir más información, de volverte más sabio.


Ambas acciones poseen una dimensión moral, son erróneas y cometerlas supone realizar un pecado.


Esto te aleja de Dios, tu aguja espiritual pierde su guía, tal como una aguja metálica pierde el norte.


Esto las convierte en un arma perfecta por parte de las élites.


¿Cómo, hay élites?


Sí, esas que cuando las revelas te censuran, silencian, asesinan metafórica y literalmente. Para eso no hay ejemplos...


Claro, la terminología es superflua.


Les puedes llamar elites, “illuminati”, gente con dinero o influencia, satanería global... es simplemente un término englobante y ambiguo que contiene a gente que en realidad no están totalmente alineados en sus intereses y compiten por el control.


El denominador común es que niegan públicamente que toman “x” acción por y motivo, pero luego lo admiten en “petit comité”, o en reuniones no tan visibles, haciendo uso de la táctica de “luz de gas”, clásicamente usada por psicópatas y/o políticos.


Al final, te han bombardeado con un mensaje, diciéndote que es por tu bien, o por el bien común. Por la diversidad, por el colectivo “y”, por la madre que les parió.


Nunca lo hicieron por eso, estaban detrás de tu energía, y peor, de tu alma.

 


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