10/02/2023
LA
RETÓRICA DE LA TRANQUILIDAD.
Muy
a menudo tengo las opiniones correctas sobre cierto tema. Siempre mi madre (y a
veces otros familiares) asumen que cuando digo algo estoy en el error, y me
ofrecen un “feedback” que yo ya había considerado la primera vez que pensé
sobre el asunto, y les da completamente igual cuantas veces haya ocurrido esta
situación y cuantas veces haya yo tenido razón. Nunca me llevo el voto de
confianza.
En
el día a día fuera de casa soy capaz de mantenerme ajeno a mis emociones y no
sobrerreaccionar, no obstante, cuando me ocurre la situación previamente
descrita casi siempre me altero y empiezo a gritar. Esto es la manifestación de
mi frustración y me sirve para desahogarme, pero no es buena retórica. Nunca
funciona para convencer.
Esto
es algo que muchas personalidades públicas conocen y usan a su favor. Por ejemplo,
Jordan Peterson en todas las entrevistas mantiene su compostura y le da un aura
de impasibilidad, transmite que no necesita demostrar que está en lo correcto.
Un
ejemplo del caso contrario es Alex Jones, libertario estadounidense, teórico de
la conspiración (no lo digo de forma despectiva), y enemigo público número uno
en la angloesfera. Es una fuente inmensa de conocimiento, pero siempre se
dejaba llevar por las emociones y realizaba espectáculos de ira. Alex Jones es
una persona que admiro mucho, pero ha cometido un error de lado muy grande a lo
largo de su carrera: no ha equilibrado correctamente la calma con la
demostración genuina de emociones. Le hubiera sido útil, en mi opinión, en
situaciones de confrontación haber mantenido un aire más distante con sus
enemigos ideológicos.
Va
un poco en la vena del motivo porque los jueces son necesarios: las víctimas y
los agresores saben quién es el culpable (simplificando) pero el resto del
mundo no, y una situación binaria es aparentemente muy compleja. Tú puedes ser
el tipo más valioso del mundo, la persona más sabia, pero el mundo no te
conoce, la gente no sabe lo que pasa por tu cabeza, para ellos eres lo que
proyectas.
El
editor en 2025 añade: las apariencias engañan, chaval. Tenlo en cuenta.
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