14/04/2023
NIETZSCHE
CONTRA JOB.
“He
hecho un pacto con mis ojos, de no mirar con lujuria a una mujer joven, porque
¿cuál es nuestra suerte con el Señor de Arriba?, ¿nuestra herencia del Todopoderoso?,
¿no es ruina para los malvados? ¿desastres para aquellos que hacen el mal? ¿No
observa Él mis maneras? ¿No cuenta cada paso mío?”
-
Job 31:1
En
cierta manera soy simpático de los planteamientos propuestos por paganos, gente
metida en el esoterismo, los seguidores de Nietzsche etc. en tanto en cuento se
oponen a lo que las “elites” (el grupo de parásitos que mueven los hilos)
quieren que la “gente normal” diga y haga.
Nos
tienen por subhumanos, y el espíritu de rebelión que la gente que antes he
mencionado es incluso inspirador. “No quiero comer los bichos, no quiero vivir
en la ecociudad, no quiero ser pobre y vivir feliz”, en ese sentido son
nuestros aliados en la lucha contra los globalistas satánicos.
Ahora
bien, cuando la rebelión se extiende a Dios hay que tenerlo en cuenta, y no
dejar que permeen nuestra forma de ver el mundo. Con nuestra me refiero a la
mentalidad de los cristianos que están a favor de lo bueno, lo veraz y lo
bonito (y no la gente “cristiana” que está a favor de la homosexualidad y demás
papanatadas).
Al
fin y al cabo, somos humanos, y tenemos dificultad para controlar nuestras
pasiones. En concreto los hombres tenemos un punto flaco con la lujuria; y la línea
entre admirar la belleza, y reconocer su lugar en la jerarquía de valores, y
simplemente babear ante una mujer, es más delgada de lo que podría uno pensar.
Pragmáticamente
es más fácil pasarte con la censura, como hacen los musulmanes que obligan las
mujeres a taparse, que controlarte a ti mismo todo el tiempo, es una de las
mayores cruces que los hombres jóvenes debemos llevar.
Yo
mismo opto a veces por no seguir determinados perfiles en tuiter para
asegurarme de no ver demasiadas imágenes lascivas, a pesar de que su opinión o
estilo me parezcan interesantes, como por ejemplo “Bronze Age Pervert”.
Aquí
dejo algunos versos más sobre la lujuria, de manos de nada menos que el
mismísimo Hijo de Dios:
“Habéis
escuchado lo que se decía: ‘no cometáis adulterio’. Pero yo os digo que aquel
que mire a una mujer con lujaría ya ha cometido adulterio en su corazón. Si tu
ojo derecho hace que peques, arráncatelo y tíralo. Es mejor que pierdas una
parte de tu cuerpo a que tu cuerpo entero sea tirado a los fuegos del
infierno…”
-
Mateo 5:27-28
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