29/09/2023
EL
ESPECTÁCULO DE HORROR DEL DIBUJO ROCOSO.
Vale,
lo admito, la traducción del título de la película, y también del artículo, ha
sido difícil. Aun así, queda realmente... divertida.
Bueno
este artículo es de Edmund Conelly (no sé quién es). Lo leí en Unz Review, me
cautivó en su momento, inspiró el libro que estoy escribiendo, y como ya he
dicho lo he traducido yo. Comenta, en calidad de experto, un musical que mezcla
lo absurdo con lo real, de una manera muy relevante a hoy en día, contiene
perlas interesantes, léanlo.
Enlace
al original:
https://www.unz.com/article/the-rocky-horror-picture-show-as-reactionary-morality-tale/
Aquí
empieza:
¿Cuántos
de vosotros habéis volado hasta el aeropuerto de Auckland (como en Nueva
Zelanda), montado vuestra bici de montañas, he ido hacia el sur, acabando esa
noche en medio de la nada que al menos tenía un gran bar en el cual tocaba
noche de karaokes (la cual albergaba sorprendentemente buenos cantantes)? Aún
más lejos, ¿Cuántos de vosotros, tras comer y beber, pusisteis vuestra pequeña
tienda tras el rio después del bar en la otra orilla en la oscuridad,
escuchando como los restantes clientes abucheaban a la policía que se ocultaba
en la oscuridad para pillar a los conductores borrachos? (Nueva Zelanda en ese
momento estaba en las primeras etapas de verdaderamente solucionar la cultura
del país de conducir borracho.)
¿Cuántos
de vosotros después oísteis como un coche con un V8 robusto eludir la policía y
rápidamente acelerar alejándose del bar, solo para, de manera horrible pero
invisible, chocarse con algo hecho de acero, con los terribles aullidos del
veloz metal rozando con el asfalto? Instantáneamente, pero a cámara lenta, una
masa de escombros entonces atravesó el arbusto en el lado del rio, lluvias de
anaranjadas chispas saltando al agua, seguido de un muerto silencio. Diez
minutos después, la alarma del pueblo comenzó a gemir sincera y finalmente un
helicóptero con un foco llegó por encima del rio y mi tienda. Me apuesto a que
ninguno de vosotros lectores habéis experimentado eso. Fue una noche fuera que
iba a recordar por un largo tiempo.
La
próxima mañana, llegaron detectives para entrevistarme, yo una especie de
testigo desde la oscuridad. Imagina mi sorpresa al descubrir que era de hecho
un tráiler lo que se había caído al rio delante mío, las chispas anaranjadas
simplemente eran las luces de aquel camión. Ese fue el escenario existente
previo a mi corta aventura en la modesta ciudad de Hamilton, Nueva Zelanda.
“¿Qué
es tan importante de Hamilton, Nueva Zelanda?” Quizás preguntes. Bueno, ahí es
donde Richard O’Brien paso parte de su vida trabajando como peluquero.
Vale,
¿Dónde está yendo exactamente esta historia?
Richard
O’Brien, verás, es el genio creativo tras “El espectáculo rocoso de dibujos
horrendos”. Y en 2004, los miembros del ayuntamiento de Hamilton honorificaron
a la contribución de O’Brien a las artes con una estatua de Riff Raff, que es
la estatua que yo me quedé atónito al ver en un soleado y destartalado
aparcamiento cuando llegué a Hamilton tras mi memorable noche al lado del rio.
Wikipedia sutilmente comunica la sabiduría
convencional del espectáculo cuando escribe, “A parte de su estado de culto,
“El espectáculo rocoso de dibujos horrendos” también ha sido ampliamente
declarado como una influencia en movimientos contraculturales y de liberación
sexual que siguieron a partir de los años 60. Fue uno de los primeros musicales
populares que representaba la sexualidad fluida durante un tiempo de división
entre generaciones y una falta de aceptación de las diferencias sexuales”.
Me
parece justo, y esa es la primera impresión que me causó a mí al verlo por
primera vez en una representación habitual mientras era estudiante de
universidad, y durante unos cuantos años disfrute de verlo repetidas veces.
Solamente
años después, cuando era profesor que enseñaba la cultura americana moderna, me
di cuenta de que tal impresión estaba completamente errada, porque en el clímax
del musical ocurre un obvio giro de acontecimientos que condena exactamente
este tipo de comportamiento. ¡En otras palabras, “El espectáculo rocoso de
dibujos horrendos” es uno de los mejores musicales de ciencia ficción
reaccionarios jamás hechos!
Para
aquellos que nunca hayan enseñado cine, una cosa que debéis saber es que el
profesor ve una película, o escenas seleccionadas de ella, 20, 30 o incluso 100
veces. Tal exposición te hace llegar a unas observaciones que los espectadores
más casuales nunca podrían hacer, especialmente cosillas enanas insertadas en
el escenario o acciones sin enfocar hechas por personajes secundarios.
En
mi caso, estaba enseñando a un grupo de una universidad extranjera que tenían
sorprendentemente muy poco conocimiento de la américa después de la guerra, y
francamente, casi ningún interés de aprender de ella, de modo que me entregué
al entretenimiento como una treta. Además, usé versiones de la película que
tenían subtítulos en el idioma de los estudiantes, porque de cualquier otra
forma hubiese sido un completo fracaso intentar enseñar los contenidos de la
película a este grupo.
Pensé
que hubiese sido suficientemente bueno empezar por la gran depresión y
simplificar cada década a una sola palabra, con “Las uvas de la ira” inculcando
la sensación de que los americanos eran pobres en ese periodo, y seguido de
“Guerra” in la siguiente década y “Feliz” durante los 50. “Grafiti americano”
fue la principal película que utilicé para esas lecciones.
Después
para los 60, fui capaz de dedicar más tiempo ofreciendo una más profunda
examinación de la cultura americana, empezando con el final de los 50 en 1963
con la muerte de Kennedy, y después el surgimiento de una libertad más
individual con el “sexo, drogas y rock” que siguió. Habiéndome ya entonces
convertido en un anticuado, intentaba enseñar a los estudiantes que tal
comportamiento llevaría a unas cuantas consecuencias negativas para los 70,
incluyendo el divorcio, muerte por sobredosis, y una degradación general de la
moralidad.
¡Que
mejor manera de enseñar dicha progresión que mostrando una versión truncada de
“El espectáculo rocoso de dibujos horrendos”!
Resumiendo,
comenzaba la lección con un resumen de los 50, con su moralidad convencional y
adolescentes inocentes. La vida molaba por ese entonces, les enseñaba. Después
dejaba que la película comenzase. Lo admito, la canción de inicio y los
créditos son muy extraños, pero después conocemos Brad y Janet en la boda rural
de dos de sus amigos.
La
experiencia de ver convertirse a su amiga Betty Monroe en “Miss Betty
Hapschatt” enciende la idea de la dicha eterna a Brad y Janet, y sospechamos
que prontamente van a tirarse al abismo marital ellos mismos.
Claro,
la escena post boda entera es exagerada y pomposa, como la película es
generalmente al completo, y nosotros como espectadores, incluso al primer
visionado, nos damos cuenta de cosas como el cementerio al lado de la iglesia,
o como a Brad se le cae el anillo de bodas al intentar ponerlo en el dedo de
Janet. También nos damos cuenta de los extraños “cuidadores” en frente de la
iglesia, sobre todo cuando conducen un féretro negro dentro mientras Brad y
Janet se imaginan su maravillosa vida de casados. (Susan Sarandon, la actriz
que interpreta Janet Weiss, estaba tan buena que se pavoneaba por el pasillo.)
Entonces,
sin embargo, tenemos la extraña entrada de “El narrador”, que está intentando
explicar lo que está ocurriendo. En unos pocos cortos minutos, el espectador ha
visto el inicio de la película con un par de brillantes labios rojos y
deslumbrantes dientes cantando una canción con suficientes referencias a
películas de ciencia ficción pasadas que nos dan una intuición de lo que va a
pasar, pero en un principio la canción de inicio no tiene nada que ver con la
escena de la boda, al menos para el no iniciado. Y después está el corte
abrupto al denso y aburrido narrador para añadir más confusión. El musical
podría haber sido víctima de sí mismo, muy muy fácilmente.
Afortunadamente,
como todos ahora sabemos, se convirtió en un gran éxito que ha disfrutado
muchas décadas de fama no interrumpida, con la misma cantidad de audiencia que
hace muchas lunas. (Odio pensar que ha podido ocurrir en esta era del Covid.)
Nunca
he visto el musical realizado en teatro (y francamente ni querría). En vez de
eso, para mi “El espectáculo” es y siempre será la versión de 1975 con su
inigualable reparto y música brillante. Continúa siendo mi película favorita de
lejos, y nunca me he cansado de mostrar la misma escena una y otra vez en
clase. Para mi está fijada en el paisaje cultural como Dorothy, Toto, el
Espantapájaros, el Hombre de hoja lata y el León Cobarde lo están en el Mago de
Oz. Sería sacrilegio cambiar nada.
En
este lugar de la redacción, me gustaría cambiar de la posición del espectador
novato al profesor, ofreciendo una consideración mucho más pensada del
significado de la película. Lo que vamos a ver tras la advertencia velada de
“El Narrador” es la explosión del sexo, las drogas y el rock, que el creador
Richard O’Brien sin duda todavía recordaba fuertemente desde la segunda mitad
de los 60 y en los primeros días de los 70. Y eso es precisamente lo que Brad y
Janet también experimentan mientras abandonan los seguros confines de la
estabilidad de los 50 y ponen pie en el alboroto que son los 60. Así que, su
camino será compactado en unos pocos días locos en el retiro rural de unos
ricos raritos. Esa fiesta es, brevemente, una constatación de los 60 desde el
punto de vista de la gente joven que la experimentó. “Dichoso aquellos vivos en
tal albor, pero el ser joven era el mismo cielo.”
Y,
para la mayor parte de lo que sigue de la película, Brad y Janet van de veras a
disfrutar de la libertad prometida en los 60. Pero constantemente esta aventura
estará en tensión con la sub corriente de horror que aparece en el título de la
historia, en la canción de entrada, y en la introducción amenazante de “El
Narrador”:
“Me
gustaría, si permitís, llevaros por una extraña historia.
Parecía
que era una habitual noche cuando Brad Majors y su prometida Janet Weiss, dos
jóvenes, comunes, y sanos chavales, dejaron Denton esa tardía noche de
noviembre para visitar a Dr Everett Scott, extutor y ahora amigo de ambos dos.
Es verdad que habia oscuras nubes de tormenta, pesadas, negras, y penduleando
hacia donde ellos conducian. También es verdad que la rueda de repuesto que
llevaban necesita urgentemente aire, pero siendo que ellos eran chicos normales
en una noche fuera … no iban a dejar que una pequeña tormentilla arruinase sus
planes. En una noche fuera … era una noche fuera que iban a recordar por mucho
tiempo”.
El
narrador, interpretado a la perfección por el sin cuello Charles Gray, es
absolutamente correcto para el rol, así como todos los demás personajes en el
estreno. Formal, de la vieja escuela, y con un imponente acento británico,
asume el papel de autoridad, habiendo visto una exhaustiva revisión de la noche
fuera de Brad y Janet, y los eventos en la remota mansión. Su cauto aviso sobre
la noche fuera inevitablemente se queda en el fondo de nuestra consciencia
cuando la diversión comienza.
El
argumento de “El Espectáculo” involucra un laminado de temas troncales,
empezando con una referencia a películas de ciencia ficción de serie B del
pasado. Incorpora el relato central de
la fábula de Mary Shelley en “Frankenstein”, actualizándolo a un más
imaginativo, hyper Dr.Frankenstein. Y
finalmente, es una fábula de moralidad, una que O’Brien no podría de ninguna
manera como de relevante iba a ser en los 90 y en el nuevo milenio. Esto está
atado todo en pomposidad y parodia, aunque, como luego discutiré, contiene
tragedia punzante que gira alrededor de temas muy serios.
Aun,
superficialmente, no hay ninguna duda sobre la ligereza del filme, como esta
descripción explica:
“El
Espectáculo…” no es una película que se tome así misma muy seriamente. Por
esto, tiene bromas internas, rotura de la cuarta pared y un montón de
referencias, guiños y diálogo irónico. Disfruta sumamente en parodiar películas
de eras previas en ciertos puntos. Dr Frank ‘N Furter a veces incluso mira
directamente a la cámara, reconociendo el hecho de que hay una audiencia
presente.
Pero
estamos adelantándonos de nosotros mismos. Volvamos a los planes de Brad y
Janet después de la boda de Betty y Ralph. Brad y Janet están en una
conveniente aburrida vieja camioneta, viajando por una oscura carretera bajo
los cielos lluviosos. Mientras escuchan el discurso de dimisión de Richard
Nixon, Brad toma un giro incorrecto y va marcha atrás para ir a la carretera
correcta, así se choca con algo y peta la rueda trasera, poniendo el contexto
para estas frases inmortales:
Brad:
¡Diablos! ¡Sabía que debíamos haber llevado a arreglar la rueda de repuesto!
Bueno quédate aquí y mantente caliente, voy a ir a buscar ayuda.
Janet:
¿Dónde vas a ir? Estamos en medio de la nada.
Brad:
¿No nos cruzamos con un castillo por la carretera hace unas millas? Quizás tengan un teléfono que podamos
utilizar.
La
absoluta despreocupación de Brad, no, la estupidez, de no encontrar nada fuera
de lugar en un castillo en la naturaleza salvaje del medio oeste americano
concisamente captura su inexperiencia, inocencia y no preparación para entrar
en los confines de tal castillo, o a las actividades abridoras de mente de los
60.
Antes
de consolidar la demostración de la falta de preparación de Brad para los 60,
observamos la pareja chipiada aproximarse al castillo, una raya de motos
brillando como un relámpago. La cámara luego se mueve apuntando una torre
arriba en el castillo, donde el mayordomo Riff Raff canta una preciosa pero
lastimosa canción, desprovista de ironía o parodia, un gemido del corazón, que
lidia con su condición existencial:
“La
oscuridad debe fluir bajo el rio del sueño de la noche,
Fluye
Morphia, lentamente
Deja
que el sol y la luz vengan en flujo hacia mi vida, hacia mi vida”
Informados
ahora sobre el estado del alma torturada del mayordomo, vemos cómo responde a
la llamada en la puerta del castillo, los retintines del gran timbre todavía
reverberando en la piedra. En este punto, Janet, por lo menos, entiende que
están expuestos a un peligro no pequeño. Brad, mientras tanto, permanece
empanado, dejando mucho que desear en su papel de proteger a su prometida.
Al
entrar, Brad y Janet lentamente ojean sus nuevos entornos, espeluznantes y
amenazantes. Riff Raff intenta explicar las extrañas circunstancias informando
con un discurso censurado a la joven pareja: “Habéis llegado en una noche más
bien especial. Hoy toca uno de los asuntos especiales del maestro.” De repente,
Magenta, la criada y hermana de Riff Raff, de desliza por la barandilla y
chilla, seguido por Riff Raff comenzando a cantar el popular tema “Túnel
Temporal”.
Para
sorpresa de nadie en este momento, el empollón y gilipollas Brad suelta la
necedad “Eh, ¿alguno de vosotros sabe cómo llegar a Madison?” Ahora Janet sabe
que está en peligro.
Inmediatamente,
escuchamos una ominosa cadencia y pronto vemos un ascensor viejo, ocupado por
alguien que viste con unos tacones ostentosamente altos. Moviéndose hacia
arriba empezando por los talones, la cámara revela un hombre de espectáculo
semicubierto por una capa, este se gira y “El Espectáculo Rocoso de Dibujos
Horrendos” ha verdaderamente comenzado.
Con
sus lustrosos labios reluciendo, nuestro próximo personaje principal hace la
gloriosa entrada mientras abre la puerta del ascensor y se pavonea hacia el
salón de baile, lanzándose a la canción “Dulce travesti” donde nosotros,
asumiendo que estamos antes de los 90, resultamos consternados de que un hombre
está vestido con portaligas y lencería sensual de mujer.
Mellado
y ofensivo, se presenta a si mismo a través de la siguiente canción:
“¿Que
tal estás?
Veo
que has conocido mí, leal … hombre manitas
Está
un poco chafado, porque cuando llamaste
Él
pensaba que eras el hombre de los dulces
Que
no te sea chocante la manera en la que visto
No
juzgues un libro por su portada
No
soy muy viril a la primera luz del día
Pero
soy un muy buen amante cuando llega la noche”
Se
desprende de su capa, revelando completamente su vestimenta de travesti “Solo
soy un dulce travesti, de la transexual Transilvania”
Bueno,
ciertamente hemos tenido un desarrollo no esperado aquí. Imagina como las
audiencias habrían reaccionado en 1973 en persona al ver este ofensivo cabaré.
Muy probablemente, la respuesta fue como verlo como desternillante ficción,
como una representación payasesca de un mundo imposible.
¡Sorpresa!
Los videntes de esa era no tenían ni idea de que eso estaba por venir a su
mundo en unos cortos 30 años, y en 40 años cualquiera con la temeridad de
encontrar nada ofensivo en este comportamiento sería brutalmente abucheado y
condenado. Joder, “El espectáculo …” fue tan profético.
En
cualquier caso, he dedicado tanto tiempo a esta introducción por que merece
alabanzas por su brillantez multi manera. La aparente colección de escenas
inconexas previas ahora se junta para darnos el marco de la historia. Más allá,
ahora nos sitúa a los tres principales personajes: Brad, Janet y Dr.
Frank-N-Furter (Sí, y luego hay una mala broma con que Frank es realmente un
perrito caliente).
Quizás
porque ha perdido la fe en la habilidad de Brad de protegerla, pero quizás más
porque ella se encuentra atraída por el drama y el poder, Janet empieza a
sentir un tentativo interés en Frank como objeto sexual, un sentimiento que
crecerá durante la película. Frank sin embargo meramente ve a Brad y a Janet
como otro pasatiempo que puede provisionarlo con más placer venidero,
incluyendo por supuesto el placer de corromperlos completamente.
Siguiente,
pasamos al musical de Frankenstein, donde Frank-N-Further en efecto intenta
crear un hombre a partir de material inanimado.
Claro que esto no es ningún monstruo. En vez, Frank describe su creación
mientras le cuenta a Brad y Janet sobre sus lujuriosos deseos:
“¿Por
qué no os quedáis esta noche?, ¿quizás querrías un bocado?
Podría
mostraros mi favorita obsesión
He
estado haciendo un hombre
Con
pelo rubio y bronceado
Él
sirve bien para que yo libere mi tensión
Simplemente
soy un dulce travesti …
De
la transexual Transilvania”
Y,
de hecho, tras unos cuantos procesos químicos llenos de color, Frank obtiene su
hombre rocoso.
Después
saltamos hacia delante un poco, y entramos al no esperado dilema moral en una
escena de irreprimible poder y creatividad nos abruma. Desde un congelador
enorme emerge un motorista cubierto de hielo con un saxofón. El motorista no es
otro que el icónico, Pastel Decarne, cicatrizado y supurando poder primitivo
masculino, lo que hace que Columbia, una vieja novia suya, se vea arrastrada
hacia él.
Pastel
Decarne como Eddie brama una poderosa canción de Rock, arrebatando la atención
del público a un humeante Frank-N-Furter, un vanidoso y malcriado individuo.
Tras terminal su solo de saxofón Eddie se da vueltas por la gran sala en su
enorme Harley, continuando la dominación de la escena. Furioso, Frank coge un
gran pico y amenaza al mucho más grande Eddie, que atemorizado retrocede al
nubloso congelador, del cual oiremos horribles sonidos de la carne siendo
resquebrajada, con gritos de Columbia. Pronto, el sangrante Frank se marcha,
tambaleándose por tal esfuerzo. Avanzando deprisa hacia su creación amorosa,
consola a un inquieto Rocky, “Tranquilo. Fue un asesinato misericordioso. Tenía
un cierto encanto ignorante, pero nada de músculo.”
Para
Frank esto simplemente había sido comportamiento típico, ya que hasta ahora
nadie ha sido capaz de capar sus despóticas pasiones. Pero, de hecho, este
asesinato se convierte en el fulcro moral de la historia preguntándonos lo
siguiente: “¿Cuáles exactamente son los límites morales del comportamiento?
¿Salvajes fiestas con plenitud de drogas? ¿Rebelarse ante la prerrogativa de
creación de Dios? ¿Asesinato a sangre fría?
Frank,
siendo un dulce travesti, nos muestra que es juguetonamente bisexual, primero
colándose en la habitación solitaria de Janet disfrazado de Brad. Engañada,
Janet se rinde a la tentación corporal y por primera vez participa en el sexo,
solo para encontrarse finalmente que es con el detestable Dr. Frank, que
continua con su seducción. Todavía, Janet lloriquea “Me engañaste. Yo no
habría… Yo nunca, nunca …” Frank le ronronea de vuelta “Si, lo sé. Pero no está
tan mal, ¿no? Yo creo que lo has encontrado bastante placentero” Finalmente
Janet sucumbe a sus estimulación erótica y pregunta “Prométeme que no se lo
contarás a Brad”.
“Que
me muera si lo hago” Frank le responde. Entonces vuelven al coito.
La
siguiente escena es casi igual, excepto ahora “Janet” entra en los aposentos de
Brad y comienzan a tener sexo. Ahora, sin embargo, Frank esta personando a
Janet, y Brad se escandaliza, repitiendo casi línea por línea lo que Janet
acababa de decir.
Expuesto,
pero lejos de disuadido, Frank continua su seducción, usando las mismas
palabras que usó con Janet. Como Janet, Brad completa su iniciación al mundo
del sexo, incluso si su primer encuentro fue con un hombre. La corrupción de la
joven pareja por parte de Frank continua viento en popa.
Y
por lo tanto la entrega de Frank a sus desordenadas pasiones procede, pero la
audiencia estamos cada vez más convencidos de que esta libertad está
justificada, estamos escapando de los previos grilletes puestos por nuestros
padres, la religión y la moral común. Los 60 son la nueva era y no hay ningún
castigo al materializar el placer, incluso para las transgresiones más serias.
Por
ejemplo, volvemos al tema de la muerte de Eddie Pastel Decarne, a Frank nunca
se le pasa por la cabeza de que ha excedido algún límite, de modo que celebra
una cena de cumpleaños. De hecho, lo celebra lanzando el asesinato en la cara
de los atendientes cuando, re actuando la película de Hitchcock de 1948
“Cuerda”, se recrea mientras el troceado cuerpo de Eddie está bajo la mesa de
cena.
A
diferencia de “Cuerda”, esta escena no es ningún asunto sofisticado, ya que por
ejemplo Janet esta casi desnuda y Brad lleva puesto un gorro de cumpleaños.
Frank entonces corta la carne de cena con un cuchillo eléctrico y va pasando
filetes a sus invitados, pero la conversación se vuelve muy turbia, cuando Dr
Scott dice “Hemos venido a hablar de Eddie” A lo que Frank responde “Eso es un
tema más bien tierno”, insinuando algo de muy mal gusto. Frank es claramente un
hombre depravado.
Ante
la insistente sospecha de que Frank les está dando la carne del recién muerto
Eddie, Frank elimina el mantel de la mesa revelando una visión cubista del
cuerpo viviseccionado de Eddie. Todos resultan traumados excepto Frank que
despreocupadamente continúa asumiendo que el poder vale más que cualquier
concepto anticuado de moralidad.
El
narrador, sin embargo, nos recuerda el tirón de la moralidad:
“El
destino parecía que Brad y Janet debían mantener su cita con el Dr.Everet
Scott. Pero fue en una situación que ninguno de ellos podría haber previsto. Y
solo unas pocas horas de anunciar su compromiso, Brad y Janet habían ambos
probado la fruta prohibida. Esto en sí mismo era prueba de que el anfitrión era
un hombre de poca ética y bastante persuasión. ¿A que próximas indignidades
serian sometidos? ¿Y sobre que del espectáculo habían hablado? En una casa
vacía en medio de la noche, ¿qué plan diabólico había capturado la imaginación
trastornada de Frank? Viendo lo que ya había ocurrido, estaba claro que no iba
a ser ningún picnic.”
La
referencia a la fruta prohibida es muy correcta en este contexto, ya que la
historia del jardín del Edén es una parábola de Dios imponiendo la moralidad a
la humanidad. La transgresión es merecedora de castigo, de modo que Frank debe
ser también castigado, pero eso, llegará más tarde. Primero somos llevado al
espectáculo aludido por Dr. Scott, aquí el musical empieza su ascenso al clímax
y conclusión.
Frank
ha convertido a sus invitados en estatuas de piedra mientras se prepara.
Entonces tira de una gran palanca para convertir de nuevo a Columbia en humana,
y ella comienza su canción “Era un gran día cuando todo comenzó, yo era una fan
de Frank común” Seguidamente los demás dejan de estar congelados y cantan sobre
su transición a un estilo de vida sin cadenas. Cuando es el turno de Brad, el
canta:
“Está
fuera de mi alcance
Ayúdame
mami
Yo
seré bueno y lo verás
Llévate
este sueño
Que
es esto, veamos … me siento erótico
Que
es lo que me ha caído encima
Joder,
ahí viene de nuevo”
La
próxima es Janet, que ahora está empoderada, y da la bienvenida a los pecados
de la carne:
“Oh
me siento … liberada
Los
malos tiempos han pasado
Mi
autoestima ha aumentado, la realidad está aquí
El
juego ha sido destartalado
Mi
mente expandida
Es
un gas que Frank a aterrizado
Su
lujuria tan sincera”.
Incluso
el tullido en silla de ruedas, Dr Scott se ve seducido por este cambio cultura
hacia la libertad y promiscuidad, revelando que debajo de su colcha lleva
puesto unos taconazos y calcetines de malla. Este giro lo hacen todos hacia la
aceptación de la permisividad es validado cuando Frank comienza con su
actuación, vestido de mujer está de pie debajo de un modelo de la torre RKO.
Dándole una patada a una palanca para revelar una plataforma móvil, en la cual
Frank lentamente asciende por ella, cantando de forma sugerente:
“Entrégate
al placer completo,
Nada
en las cálidas aguas de los pecados carnales,
Locura
erótica imposible de medir,
Y
sueños despiertos para siempre atesorar,
Acaso
no lo puedes ver, oh, oh, oh…”
Este
es el credo del hombre y de la mujer occidental liberada, como el sexo ha sido
químicamente separado de la procreación y la culpabilidad de buscar la
gratificación sexual ha sido conquistada por la imaginación sin riendas. El
sexo sin restricciones lleva al nirvana físico y emocional, desde el estilo de
vida de una mujer soltera liberada a Michel Fucol (Michael Foucault) en las
termas de San Francisco. Ningún precio atado a esto.
Este
mensaje es amplificado mientras el feminizado Frank brinca hacia la neblina que
cubre la piscina encima suyo, en dicho momento, la bruma se despeja, y se lanza
suavemente a cantar repetitivamente versos que representan el mensaje entero de
la película hasta este momento:
“No
lo sueñes, se lo
No
lo sueñes, se lo”
Es
una secuencia bonita, para ser honestos. Frank es 100 % sincero en su
acogimiento de este lema, al parecer su memoria limpia de los muchos terribles
actos que acaba de cometer. En este punto, la pura belleza de él de pie junto a
la torre RKO, y después su salto a la lujosa piscina interior, nos cautiva,
atrayéndonos hacia la fantasía de Frank, así como lo ha hecho con el resto de
los personajes. A simple ojos vista parece que todo va a acabar con un final
feliz.
El
espectador cuidadoso, sin embargo, verá signos de humo en el horizonte, por así
decirlo. Pues cuando Frank salta a la piscina, acaba sentándose encima de un
común salvavidas marítimo mientras adormilado se mece por la piscina de
decoración, una tintosa representación se ve en las aguas bajo suyo del famoso
cuadro de la Capilla Sixtina de Michel Angello, la Chispa Divina.
Intoxicado
con su poder sin rival y el éxito que ha obtenido en la persecución de un
estilo de vida hedonista, Frank irrumpe en un bullicioso coro, liderando una
línea de danza de personajes hacia el escenario, con una canción triunfante de
victoria:
“Soy
una cosa salvaje y sin domar,
Soy
una abeja con un aguijón mortal,
Debes
probar y tu mente se activará,
Tu
corazón retumbará y tu sangre cantará,
Entonces
deja que la fiesta y los sonidos continúen roqueando,
Vamos
a agitarlo hasta que la vida se haya ido”.
En
medio de todo esto, sin embargo, Dr. Scott lucha con este mensaje, atraído
tanto en la dirección de su pasado moral tradicional y en una nueva dirección
de erotismo y libertad:
“Ajh,
debemos salirnos de esta trampa,
Antes
de que esta decadencia chupe nuestras voluntades,
Tengo
que ser fuerte y permanecer,
O
mi mente quizás… se parta,
Y
mi vida será vivida
Por
la emoción”.
Entonces,
de la nada, tenemos la repentina entrada del verdadero comandante alienígena
del planeta Transylvania- ningún otro que el autoflagelante mayordomo
Riff-Raff. Habiendo aguantado estoicamente la humillación de su subordinado
Frank-N-Furter, fortuitamente voltea las mesas y proclama este edicto:
“Frank-N-Furter,
todo se acabó,
Tu
misión es un fracaso,
Tu
vida es muy extrema,
Soy
tu nuevo comandante,
Tu
ahora eres mi prisionero,
Volvemos
a Transilvania,
Prepara
el rayo de tránsito”.
Tristemente
Frank interpreta erróneamente que el también acompañara al comandante y a
Magenta de vuelta a Transilvania, pero de hecho Frank ha sido condenado a
muerte, lo que Riff Raff debidamente efectúa con su rayo láser. Es una escena
conmocionadora.
Hemos
ya alcanzado el final de la película. Para ser honestos, durante muchos años
nunca me di cuenta que el estilo libertino de vida de lleva Frank era
finalmente condenado (criticado, rechazado) en la película y su ejecución una
cruda declaración sobre “una vida demasiado extrema”. Tras la ejecución, Dr.
Scott incluso congratula a Riff Raff por su acción, apuntando “La sociedad debe
ser protegida”. Creo que estos puntos están muy claros, y siempre están ahí
para que los veamos. Curiosamente esta película siempre ha sido celebrada como
una oda a lo sexual y otras liberaciones.
Cuando
Riff Raff y Magenta disparan el castillo cohete de vuelta a la transexual
Transilvania, Brad, Janet y Dr. Scott se quedan cercenados y quemados por la
propulsión del cohete, y tras su tozolón con la libertad, han aprendido que no
hay grandes aventuras sin riesgo. Y, como era de esperar, como hemos
mencionado, los 70 vieron un auge en divorcios, nacimientos fuera del
matrimonio, de enfermedades venéreas, droga adicción, nihilismo etc.
El
narrador captura la esencia de esta reprimenda mientras se prepara para apagar
las luces de su oficina:
“Y
arrastrándose… en la cara del planeta
Unos
insectos… llamados la raza humana
Perdidos
en el tiempo… y perdidos en el espacio
Y
en significado”.
Para
mí en su momento, eso fue una profunda declaración exquisita, comentando como
hacía en la fuga religiosa en occidente y la difusión de un vacío existencial
en el siglo 20. “El espectáculo de …” lo había conseguido tanto en tan solo 100
minutos.
¿Por
qué pienso que este musical es tan bueno? Con brevedad, siempre lo he
experimentado como una producción casi perfecta. En adición al magnífico
reparto, la música es muy buena. Vale, no es Wagner, pero la moneda en el reino
ahora mismo es la música pop, y Richard Obrian (Richard O’Brien) se la saco con
estas composiciones, y los cantantes capturaron increíblemente el espíritu de
las canciones.
En
adición la vestimenta y la cinematografía son preciosas. Perfectas, de verdad.
Tan avivadas, vivas, y todo bien hecho con un pequeño presupuesto. “El
espectáculo… “es en mi opinión un milagro de película moderna, tan relevante
hoy como lo fue en 1975. Cogiendo la historia genérica de Hansel y Gretel de
dos inocentes dejados a sus anchas en la naturaleza, Richard O’brien creo un
cuento que capturó los altos y los claros de la cultura americana de la segunda
parte de siglo. Y para el año 2000, lo que había sido visto como una exagerada
parodia había pasado a ser nuestra vida real. Necesitaré verla otra vez para
ver si todo el gozo de la película queda silenciado por el hecho de que todo lo
que ocurre en el musical se ha vuelto la norma.
¿Y,
habrá una corrección? ¿Un precio a pagar, como Frank pagó con su propia vida
debido a la naturaleza extrema de su visita a la tierra? Bueno, lo
descubriremos prontamente, de una manera o de otra.
Antes
de llegar a mis comentarios finales, me gustaría rellenar unos pocos detalles
para los lectores, particularmente sobre las palabras del inicio donde somos
prometidos un:
“Futuro
de doble ciencia ficción,
Dr.
X creará una criatura,
Verá
androides pelear con Brad y Janet,
Anne
Francis aparecer en un planeta prohibido,
Ajajajajo,
En
el espectáculo de noche tardía y doble característica”.
Para
ser honestos, es fácilmente reconocible la historia de terror de Frankenstein,
pero ¿dónde estaba la ciencia ficción más allá de eso? Tras múltiples
visionados, por supuesto, aprendemos que el trio al completo de Frank, Riff
Raff y Magenta son literalmente aliens de otro planeta, y cuando vuelves a la
escena de inicio, te das cuenta de que este extraño trio hace de custodios en
la iglesia.
Esta
estrafalaria mezcla de motivos nunca debería haber funcionado, pero lo hizo. Y
todavía lo hace. Me pregunto cómo envejecerá en el próximo medio siglo.
Aquí
acaba.
Escribo
este párrafo después de haber publicado ya, en abril de 2025, mi libro
inspirado en gran medida por esta obra maestra de artículo. Paradójicamente,
aún no he visto la película. Posiblemente jamás lo haga. No obstante, eso no le
resta mérito a estas páginas, demuestra que, como todos los medios y artificios
humanos, este tipo de publicación tiene sus devotos.
Hay
gente que se obsesiona con los filmes, otros con las fotografías, los coches,
las historias cortas, trivia insignificante e inconexa… Yo me declaro amante de
los artículos de opinión. De esta miscelánea, perdonen mi redundancia,
heterogénea de cultura general y específica que me da ese aliento de mundanidad
el cual alguien asfixiado por los libros y la ciencia anhela.
No
todo son arquetipos y grandes historias de caja blanca. El mundo es
maravilloso, y cada uno de sus recovecos deben ser explorados.
Por
supuesto este, original de Conelly, está en el salón de la fama de mis
artículos preferidos, al cual vuelvo periódicamente con pasión, con nostalgia,
casi, con devoción.
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