29/04/2024
REFLEXIONES SOBRE EL GIGACHAD.
En
el circo de las ideas que se ha convertido el siglo XXI, el "body
positive" o "positividad respecto al aspecto corporal de cada
uno" es una de las tantas corrientes de pensamiento que infecta la mente
colectiva.
Uno
podría pensar, quedándose simplemente en la literalidad de la expresión, que es
algo, valga la redundancia, positivo: ¿Qué hay de malo en tener autoestima y
respeto por uno mismo? Pero como todas las medias-verdades que se promueven hoy
en día, obviamente, el término lleva algo escondido: la autocomplacencia, las
excusas, y, mucho peor, los delirios. Básicamente consiste en lo siguiente: los
estándares de belleza/atractivo físico son arbitrarios e impuestos por la
(malvada y patriarcal) sociedad, una persona gorda y fuera de forma es tanto
bella como sana, y si dices lo contrario es porque eres tóxico/opresor/blanco
etc.
A
ver, tampoco vamos a exagerar, quiero creer que la mayoría de la gente
considera esto como una subnormalidad, pero bueno, es innegable que tiene
cierto calado, y que el mensaje hay a ciertos grupos de "filántropos"
le encanta que se difunda. La realidad es que obviamente los estándares de
belleza y atractivo físico están en gran medida (no un 100 %) asociados a buena
salud. Esto es un tema ya trilladísimo, a estas alturas de la película (o del
espectáculo circense) viejo, y francamente simple; no obstante, hay que
mencionarlo para que entre en escena la respuesta que ha habido ante esta
locura: modelos de masculinidad que proponen la búsqueda de la excelencia
física. siendo el máximo exponente de esto el gigachad.
Si
es verdad que este meme ya se está volviendo también "viejo" y hemos
pasado a su difusión en el pensamiento colectivo a través de protocolos de
"looksmaxing" o "maximización de aspecto" y la
popularización de términos como "mogging" o, en español italiano,
"sorpasso aspectual"; no obstante, parece que va a ser algo perenne
ya que juega un papel que siempre (o algunas veces) ha existido en la historia
humana: el avatar de perfección inalcanzable.
(De
hecho, os podéis imaginarme a mí como la imagen insertada, ¡es literalmente yo!)
Conocido
hecho es que grandes figuras de la historia se han inspirado en otros, han
usado como regla de medir la vida de las leyendas del pasado: Napoleón se
comparaba con Cesar el cual a la vez de comparaba con Alejandro Magno el cual a
la vez se comparaba con Aquiles, este último el cual ni existió (creo). ¿Cómo
de sanos mentalmente eran estos individuos? ¡No voy a pretender que lo sepa, ni
siquiera me he leído sus biografías! Pero sí que es innegable que, en su campo,
proezas militares y de gestión (los 3 primeros) han tenido gran desempeño (o
eso dicen).
Ni
falta hace decir que hay numerosos autistas del internet , que como
desequilibrados mentales que son idealizan el “gigachad” y tienen debilitantes
problemas de autoestima debido a que nunca serán capaces de llegar a la
perfección física de dicho hombre de mármol, pero yo sí que creo que es una
influencia neta positiva para el psique masculino: te da una imagen de lo que
deberías ser: impertérrito y optimista, con una sonrisa que indica que todo va
a salir bien ( no tienes ni puta idea de cómo van a salir las cosas y te la
sopla), un máximo exponente del dimorfismo sexual antropológico, tan necesario
y olvidado por los sojas modernos.
¿Cuántas
futuras relaciones habrá salvado ya la imagen del “gigachad” al hacer que los
hombres se aseguren ser picantes bestias físicas que las mujeres tanto quieren?
Sólo
Dios lo sabe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario