22/05/2025
LEBENSRAUM:
ESPACIO VITAL Y LA VOLUNTAD DE PODER
Vemos
un mundo donde una de las ficciones más integrales en la mentalidad moderna, la
inmutabilidad de los espacios geográficos, está siendo completamente violada.
El
relato oficial hasta ahora ha sido el siguiente: solo los malvados hombres
blancos en la época colonial han cometido semejante pecado imperdonable: el
ejercitar su superioridad militar para invadir y/o reconfigurar el mundo a su
alrededor. En el tema del descubrimiento de América ni entremos.
La
línea de pensamiento que va asociada es la siguiente: ¿ves todos esos negros y
marrones que entran en Europa y los EE. UU.? Bueno, da igual que violen,
holgazaneen, paupericen las condiciones laborales de los nativos, lleven el
precio de la vivienda a máximos históricos, bajen el techo tecnológico al que
puedes aspirar, y un largo etc. Da igual, pues es el justo pago de haber
invadido el mundo y exportado Occidente en los siglos anteriores.
¿Qué
pasa? Que ahora lo hacen otros: ahora lo hace Rusia en Ucrania, lo hace Israel
en Palestina, lo hace Azerbaiyán en Armenia, lo hace China en Taiwán. Y la
prensa globalista ni pío, salvo en el primer caso.
Luego
nos vamos a la historia, en particular a los avances de conquista del islam,
las brutalidades que cometieron justificadas por su profeta y su ley, y la
maquinaria de la narrativa se pone de lado.
La
conquista por la espada de Siria, Egipto, Persia, todo el norte de África, de
la gran mayoría de la península Ibérica, que realizaron los primeros califas,
se tachan de mero ciclo histórico. La batalla de Tours fue en medio de Francia:
hasta ahí llegaron con el pillaje y el latrocinio.
La
conquista de Asia Menor, antiguamente ocupada por gente con sangre griega, de
la propia Grecia, los Balcanes... ¡Asediaron Viena dos veces! ¡Eso es Austria!
No
asimilamos lo cerca que estuvimos de perecer, ese último hecho casi en el siglo
XVIII. Pero la historia del islam se blanquea, tenemos que creernos que la
reacción violenta del ISIS, del ISIL y de Al-Qaeda es solo debido a la
injerencia de poderes externos como EE. UU. e Israel.
Lo
cortés no quita lo valiente, claro. Estas organizaciones terroristas han sido
financiadas por los poderes que gobiernan el mundo, con el mandato del padre de
las mentiras, para promover sus propios intereses: hacer caja la industria
armamentística, tener acceso a petróleo barato en general, y un ritual de
sangre para las élites satánicas. Bien. Pero, aun así, están trabajando con
mano de obra nativa. No hay otra población en la tierra más maleable hacía
estos fines que los rigoristas musulmanes, aquellos que se toman en serio lo
que dice su libro sagrado.
El
doble estándar no se aplica a Hitler, por supuesto. Él es el Mal hecho persona,
se debe hacer una lectura lo más maniquea posible, y queda terminantemente
prohibido barajar las distintas narrativas que explican los hechos (quizás solo
quería expulsar a los judíos de Alemania, quizás se murieron tantos porque en
los campos de concentración proliferaron enfermedades, quizás el Ziklon-B no
era más que un anti-pestes).
Una
cosa esta clara: Hitler tuvo un fallo garrafal, no fue realista en su capacidad
de ejercer el poder sobre el mundo. Su visión ocultista y Nietzscheana le
cegaron, al menos esa es mi tesis, y se metió en un embrollo que no podía
salir. Quiso ampliar su espacio vital, pero eso necesitaba una superioridad
demográfica y geográfica que no tenía.
Al
final el mundo se rige por estas reglas, el mundo caído, el mundo desprovisto
de la mano rectora de Cristo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario