12/11/2021
“SENTIDO
Y SENSIBILIDAD”. RESEÑA.
Este
es el primer, y hasta la fecha único, libro que he leído de la autora inglesa
Jane Austen y he de decir que me ha resultado bastante ameno. Tenía el
prejuicio de que ha alguien tan viril como yo le iba a aburrir lo que yo
consideraba una autora para mujeres, pero al parecer también tengo algo de
maruja.
El
libro está centrado en la vida de dos jóvenes señoritas recién salidas de la
adolescencia, Elinor y Marianne, desde la perspectiva de la primera. Elinor es
refinada, prudente e interesada en mantener la compostura y cumplir con los
modales esperados, mientras que Marianne es impulsiva, emotiva y prioriza
expresar de manera sincera lo que piensa.
Ambas,
por supuesto, personifican distintos arquetipos de comportamiento femenino que
contrasta con el de las mujeres de hoy en día. Esto es de esperar debido a que
la obra se dedica a mostrar de manera honesta la vida de dos chicas en la
Inglaterra de hace unos siglos, y no es ni mucho menos una obra revolucionaria
que busca crítica los valores del momento.
A
parte del valor inherente que proporciona cualquier obra al representar con
fidelidad las culturas del pasado, en esta podemos encontrar lecciones morales,
las cuales luego expondré, no obstante, antes quiero comentar ciertas cosas que
me resultaron interesantes.
Capítulo
a capítulo vemos como tema de conflicto central en las familias la repartición
de la herencia. Los padres reconocen que tienen la obligación moral de no solo
dejar dinero, sino un plan establecido de vida que va, con frecuencia, en
contra de los deseos de sus hijos, como vemos que pasa con Edward Ferras.
Las
familias perduran en el tiempo y dedican altos esfuerzos en mantener relaciones
harmoniosas con otras, conllevando esto paulatinas visitas intra e
intermunicipales. Esto de nuevo contrasta con la situación de muchas familias
modernas fragmentadas en las cuales los miembros renuncian a la responsabilidad
de los deberes comunales.
Esta
novela vive y muere por sus personajes, los cuales están bien desarrollados,
son carismáticos y van evolucionando a lo largo de la historia.
El
tema central es la vida amorosa de las dos hermanas Elinor y Marianne Dashwood,
en concreto la pequeña odisea que ambas deben sufrir hasta encontrar su marido.
Cabe
mencionar que hay numerosos personajes secundarios que son importantes en la
historia pero que no voy a mencionar debido al objetivo de mi análisis. Al
principio del libro conocemos a Edward Ferras, que es un joven reservado,
educado y no destaca por apuesto, y su relación con la famila Dashwood.
Se
nos presenta que hay un sentimiento implícito de que Edward y Elinor están en
el principio de una relación amorosa, además de la amistad que posee este con
Marianne y el cariño que le tiene a la madre de ambas.
Esto
hay que tener en cuenta que ocurre en una sociedad con una moralidad cristiana,
de modo que las interacciones entre Edward y Elinor carecen de la toxicidad y
degeneración de las actuales. Resalta lo sencillo que es para Edward tener un
prospecto amoroso sin poseer cualidades excepcionales y como Elinor no huye de
realizar cosas en pos de aumentar el aprecio de él. Como cualquier hombre sabe
hoy en día, es decir comienzos del siglo veintiuno, en las sociedades
occidentales es cada vez más difícil establecer una relación con una mujer.
El
hecho es que las mujeres ya no quieren a los hombres en general ni una fracción
de lo que antes lo hacían. Sus necesidades sociales satisfechas mediante las
redes sociales, i.e. atención por parte del sexo opuesto, sus estándares han
subido como la espuma y sus necesidades han cambiado. (A parte de otras muchas
cosas).
Luego
aparece, en el rescate de Marianne tras la caída de un caballo, un joven
llamado Willoughby, el cual en los días próximos la visitará numerosas veces
estableciendo su amistad con la familia, e incitando el interés amoroso de
Marianne.
Willoughby
es todo lo que Edward no es: muy apuesto, extrovertido y dispuesto a compartir
sus opiniones. El romance que nace entre Marianne y Willoughby es mucho más
intenso y explícito que el de su hermana, y vemos como la señorita adquiere una
gran infatuación amorosa.
Marianne
le cuenta en cierto momento a su hermana y madre que nunca pensaría que iba a
encontrar a alguien que satisficiera todos sus deseos como hombre perfecto,
pues ella tenía muy claro que obras literarias, y que piezas musicales le
deberían gustar, y en general que perspectiva cultural debería tener.
Esto
lo dice con 17 años, de modo que no se si interpretarlo como comportamiento
clásico adolescente o es que las cosas iban mucho más rápidas entonces.
La
familia Dashwood entera aprecia mucho a Willoughby, y parece que la boda entre
ambos es inminente, sin embargo, lo inesperado ocurre: este se marcha un día,
de repente, expresando que no sabría cuando volverían a verse.
El
libro concluye con finales felices para ambas hermanas, y no voy a narrarlo en
mayor detalle, sin embargo, el drama central gira en torno al desengaño amoroso
que sufre Marianne con Willoughby.
Más
tarde en la novela descubrimos que no solo Willoughby no hizo ningún compromiso
explícito con Marianne, sino que posee un lado oscuro impensable considerando
su comportamiento afable durante las visitas a la familia.
Marianne
es rechazada y afectada en gran manera por ello, llegando a estar enferma
grave, pasando numerosos días en la cama sin ganas de comer ni dormir.
El
desenlace como he dicho es feliz y el drama es bastante más ligero que en otras
obras más dedicadas a ser una moraleja con lo que a la moralidad sexual
respecta, sin embargo, me parece que sí que posee un carácter didáctico. Las
reglas sociales con lo que al matrimonio respecta en la época donde ocurre la
novela vienen del cristianismo, paradigma que de manera explícta dice que el
sexo fuera del matrimonio es incorrecto. Esto conlleva a un compromiso por
parte del hombre y mujer que desean tener una relación correcta a los ojos del
Señor, o en la cultura más secular y diluida de la Inglaterra donde ocurre: de
la sociedad y familia.
A
oídos modernos este compromiso suena a castigo, pero es, como expone esta
novela, todo lo contrario: una salvaguarda que protege y beneficia a ambos.
El
compromiso de uno con otro por un futuro puede prevenir comportamientos tóxicos
comunes hoy en día. El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer donde
ambos se sacrifican por el otro, y cuya base es el amor. La atracción es un
componente necesario y bueno que debe darse, sin embargo, esto no debe
confundirse con la lujuria, pasión que incita a usar a alguien meramente como
un objeto para satisfacernos, para extraer valor.
Como
ya he dicho la obra no es una dedicada a instruir en la moralidad de las
relaciones, y pienso que, teniendo en cuenta el título, el objetivo de la obra
es presentarnos el día a día de las dos chicas lidiando con sus problemas
amorosos, haciendo la autora una muy buena caracterización de los personajes
que aparecen.
A
mi sin embargo me apetecía hacer esta pequeña reflexión, y concluyo diciendo
que el libro es ameno, entretenido y ligero, bueno para evadirse y relajarse
sin darle mucho al coco.
Nota
del editor: joder, antes escribía con un palo metido por el ojete. Además de
que era mega plomizo. ¡No sé cuantas veces he eliminado adverbios acabados en
-ente! No los busques, ya no están.
Nota
dos: todavía no he leído más de JA, mis ansias de romance las para don
Alejandro Dumas.
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