14/10/2021
VEGANISMO,
MUERTE Y “GÉNESIS”.
El
veganismo es una postura moral que afirma que es incorrecto la explotación de
los animales por parte del ser humano con objetivos de obtener recursos,
alimento, trabajo etc.
Una
de las formas mediante las cuales los activistas veganos tratan de convencer a
la gente de su error es mostrándoles vídeos de animales siendo matados. Son escenas, y situaciones que ocurren
millones de veces todos los días, viscerales y perturbadoras. Nos tocan en lo más profundo de nuestra alma.
¿Cómo puede tal acto puede ser justificado en lo moral?
La
moralidad tiene una única base: Dios.
Dios
determina lo que está bien y está mal. No es un acto de voluntad arbitraria por
su parte, no es algo que mañana puede determinar qué es lo contrario. Es
consecuencia de su Ser. Podemos mediante el uso de nuestra consciencia intuir
lo que está bien y está mal, pero solamente la verdad revelada enuncia
completamente la moralidad. La muerte es un castigo por el pecado primordial
del hombre y nos produce un sentimiento enorme de rechazo por ello. Dios no
creo al ser humano y a los animales sujetos a la muerte, sino que la muerte
entro al mundo con el pecado primordial porque entonces Satanás comenzó a tener
poder sobre la creación.
La
muerte de los animales nos recuerda eso, el terrible pecado que cometió Adán y
que todos podemos cometer.
Nota
del editor: aquí se ve mi obsesión caducada de ser serio, solemne, sórdido,
sopa de letras. De nuevo, las cosas a las que aquí apunto son ciertas, aunque
quizás no esté contento en como las dije. En parte por énfasis erróneo, en
parte por que mi personalidad estaba sepultada so pretexto de parecer
sofisticado.
El
problema de erigir un sistema moral sin el anclaje de un Ser trascendental que
castigue o premie las acciones es viejo. Por un lado, está el punto filosófico:
aquello que está bien y aquello que está mal, ¿depende de quién lo juzgue? La
respuesta moderna es: “claro, pero no por eso lo hace inútil”. Apelan a que a
pesar de que la moral es relativa, podemos mediante el uso de la democracia
llegar a una solución común, buena, justa, feliz, chupi guay, que nos beneficia
a todos.
No
hay un bien absoluto, pero nos da igual, nos conformamos con el relativo. Esto,
claro, no es más que el triunfo de la voluntad a través de la coerción por
parte de la mayoría. Es Nietzsche blandido por la charocracia. “Dictamos el
Bien y el Mal, y si no te gusta metemos a un millón de negros más en el país y
te molemos a impuestos”.
Basta
ya con el problema filosófico para ver que la cuestión no es nimia, pero si nos
derivamos a la cuestión histórica nos damos cuenta de que el debate no es
estéril. Que el Bien sea relativo tiene consecuencias fatales, pues la
democracia ha elegido regímenes que desde el punto de vista global-satánico son
anatema: el sur esclavista, la Alemania nazi, la Palestina de Hamás, la Rusia
de Putin. Y un largo etc. Es una paradoja insalvable, muy a la vena de “La
Sociedad Abierta y sus Enemigos”. No tocando si quiera el problema del
nihilismo en el que desemboca en la mente de las cabezas libres. Lean ustedes a
Dostoyevski, habla de eso.
En
cuanto al veganismo per se, se pueden decir más cosas.
Los
veganos se dicen no "especistas": es decir, consideran que todas las especies son
iguales al resto. Está igual de mal matar un perro (que en Occidente no se
come, pero en China sí), que una vaca (que en Occidente se come, pero en la
India no), que un gorrión, que un pez, que una langosta. No sé si se llega a
aplicar a insectos. Bueno esto es una regla que ni ellos siguen, pues cualquier
cultivo mata ratones, pajaritos, topos; ahuyenta langostas (de tierra esta
vez), gusanos, conejos, tordos…
Nadie
se libra de ser un hijo de puta parcial para con la Creación. Triste historia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario