20/01/2025
ANÁLISIS
DE “SUCCESION”: MILENIAL CON CARA DE RATA VS BÚMER PANZÓN MISÓGINO.
La
televisión, como en los peores miedos de Huxley, Eco y Baudrillard*, ha sido
reemplazada por algo más intrusivo: el internet.
No
obstante, el viejo titán succionador de tiempo, recursos y sobre todo, atención
todavía tiene algo que decir. El conflicto entre estos dos poderes es el que se
da en la temporada 1 de "Succesion", aderezado por supuesto de un
elenco magnífico y decenas de dramas telúricos, que a pesar, o quizás debido a,
lo absurdo, anodino aleatorio de ellos hacen que estés perpetuamente enganchado
a ver que hace el ricachón numero 5 o la manipuladora número 3.
Es
un baile de máscaras de gente de punta en blanco podrida por dentro, pero son
relativamente entrañables, nada tétrico, y no voy a mentir, me encanta.
*En
realidad he leído a estos autores de esta forma, en este orden: nada Huxley,
bastante (novela), poco y con pocos frutos (no ficción) Eco, muy poco (no
ficción) Baudrillard; pero me apetecía inicio pedante.
La
serie comienza dándonos una demostración magistral de como enganchar a la
audiencia: en la introducción vemos a la familia Roy, con sus diferentes
integrantes, tomando el sol, en el salón de su mansión con cubertería cara,
pero una constante se reproduce: hay un niño con rostro de roedor, taimado, con
apariencia de haber madurado nada más nacer y siempre dispuesto a cumplir los
designios de su padre y tomar su relevo como magnate de la comunicación en la
empresa ATM. Ese niño es Kendall Roy, y pasará a ser una mezcla de CEO
competente, pulcro y seguro frente a todos, pero, al menos durante gran parte
de la temporada, un chico indeciso frente a su padre sujeto siempre a su
pendiente aprobación.
Todo
está hablado, Logan Roy va a pasar el mando a su segundo hijo, Kendall, pero
todos los demás participantes (sus hermanos y la madrastra que enamoró
tardíamente al viejo Roy) harán todo lo posible por que no ocurra, y marearán
emocionalmente al anciano para que no lo haga. Al final del capítulo Logan
tiene un infarto, los sueños de Kendall se vienen abajo, empieza una larga
lucha intestina por ver quien sale victorioso tras la recuperación del viejo.
No
obstante Logan Roy, hombre que se mea en la moqueta de habitaciones aleatorias
por que tiene demencia temprana, se despierta de mala uva a la vuelta de los
días, tras una debacle con una deuda que Kendall logra "solucionar"
(que nos entretiene en su ausencia). La solución hace que en el consejo de la
empresa acabe en él un amigo (hijo de puta por las apariencias) de Kendall.
Pasan
cosas, mejor no revelarlas, aunque ya está mucho revelado, y Kendall desciende
a los infiernos como en toda historia que se precie de el héroe contra el
dragón.
Pero
en esta historia no es todo tan cristalino, Kendall es un buen tipo, que trata
con respeto a la mayoría de la gente, que quiere entrar en el mundo digital y
agacharse a la agenda globalista y progresista, y se asegura de echarle la
bronca a su padre siempre que puede, ya que Logan es de la vieja escuela,
"racista, machista y homófobo" y su imperio de la tele sirve para
promulgar información con sesgo conservador (fascista si lo dice un rojo
sucio), ¡y encima quiere monopolizar todas las teles locales! Es claramente el
malo de la película, pero tiene madera de ganador, sus trabajadores lo saben, y
en realidad, casi está en el lado bueno de la historia.
¿Tiene
madera Kendall de guerrero?
¿Logrará
vencer a la bestia? ¿O es demasiado pedir para un semi robot programado para
obedecer e ir a la moda? ¿Se le comerán la tostada los otros lobos? Tom quizás,
hombre atento al programa, pero con retroalimentación propia...
Se
verá. Lo veré.
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