20/01/2025
RESEÑA
“HOW SWEET THIS DANGEROUS DREAM”, UNA BIOGRAFÍA DE GADDAFI, PARTE 2.
Acabamos
el anterior resumen (del primer tercio del libro) con la toma de Gaddafi del
poder, ¿que hace nada más subir? En principio arreglar su país, pero veremos
como poco a poco se va buscando problemas.
Capítulo
6:
Comienza
la reconstrucción de Libia, basándose en 5 conceptos: i) Libertad ii) Gobierno
democrático iii) Socialismo Islámico iv) Nacionalismo/unidad v) Pan arabismo de
Nasser.
Gaddafi
creía que estaba en posición de alzar la dignidad de Libia, previamente
considerada una cantera de arena, a la de los países coloniales que la habían
dominado.
¿Por
que estaba seguro de ello? Una palabra: petróleo.
Lo
primero que anunció el RCC fue: todos los concilios legislativos del anterior
régimen se anulan, todos los departamentos y su personal están al servicio del
RCC, aceptación y adherimiento de los valores del Corán y la libertad de
religión que da, y finalmente un compromiso con las otras naciones del tercer
mundo africanas.
Anunció
que esa había sido la última vez que Libia tuviese que luchar contra fuerzas
represivas, mostrando su obvia incapacidad de prever el futuro, pues no se
imaginaba lo que vendría en 2011.
Implementó
medidas socialistas: dobló el salario mínimo, redujo las rentas un 35 %,
eventualmente los alquileres a individuos fueron prohibidos, sustituidos por
vivienda estatal, se controlaron precios y solo un 60 % del salario podía ser
sacado del país de la gente que vivía fuera.
Solo
alrededor del 23 % de hombres y 8 % de mujeres eran capaces de leer al inicio
de su mandato, de modo que escogió el árabe como lengua oficial e incentivo su
uso: cualquier expresión pública previamente hecha en otro idioma se eliminó.
En 1969 se dio un periodo de 8 meses para que las potencias militares
extranjeras evacuaran sus bases, un militar estadounidense relata como casi
mata a Gaddafi sin saber quien era, pues el Coronel había ido para azuzar el
proceso y hacia fintas hacia su arma con la mano. Típicas bravuconerías
americanas, dice la autora.
Se
nacionalizaron las petroleras.
Retiró
todas las facetas democráticas que involucraban competición, pues fomentan la
división entre el pueblo y aquellos que aspiran al poder, y asegura que el lado
con más dinero y/o acceso mediático está asegurado ganar. Por eso mismo abolió
los partidos políticos. Aplicó las tácticas de Sun Yat-Sen de instruir
directamente al pueblo para que aprendan a manejar la cultura necesaria para la
prosperidad.
La
autora hace ahora un relato sobre Marx, las penurias del capitalismo desabrido,
su método de analizar la historia, y el socialismo científico, que es la
ideología que al fin y al cabo inspiró a Gaddafi. No obstante el socialismo de
Marx, bueno el comunismo, dejó masas grises de gente sin clase, sin estado, sin
dinero y sin religión; no tenía clases, ni estados, ni países ni ninguna
dependencia en la providencia de Dios, la unión soviética era una dictadura con
un motor que controlaba todos los aspectos de la vida de sus ciudadanos, nos
dice la autora. Gaddafi vio como su país no tenía la capacidad de operar como
un país capitalista.
Remarco
aquí mi usual comentario sobre ¿que cojones es el capitalismo? Para cada
persona es algo diferente, pero vamos, la esencia es que Gaddafi no consideraba
que su país estaba listo para competir en el mercado, punto. No hay necesidad
de enturbiar las aguas con un concepto maldecido por la retórica.
Los
musulmanes siempre habían tenido una figura en el ápice dictándoles la correcta
interpretación de la fe, el califa, pero con el fin del califato otomano el
mundo Islámico se quedo sin esa cabeza. Gaddafi creyó que Nasser podía suplir
ese rol, o que el mismo, una vez el egipcio murió, podría cumplir el rol, no
sabia como de equivocado estaba. Se había cegado por el idealismo, y no estaba
teniendo en cuenta las miserias del alma humana.
Capítulo
7:
Nasser
muere y públicamente le pasa la batuca a Muammar. La autora nos dice que ya es
hora de conocer por que le interesaba tanto la cuestión de la unidad árabe.
El
árabe es el idioma que más extensión de tierra cubre, siendo la lengua oficial
de 22 países (todos los de oriente medio menos Irán), tiene muchísima riqueza
de vocabulario y sus hablantes son de los mejores retóricos. De modo que las
palabras acceden en árabe a lo más profundo del corazón, penetrando capas y
provocando emociones. Los beduinos llenan el mismo arquetipo que los indios en
américa: libres, soberanos, valientes, inmersos en la tragedia.
Son
emocionales, los hechos los ignoran hasta que en el último momento les golpean
en la cara, toman decisiones de manera volátil. Gaddafi y Sadat anuncian la
unión de Libia y Egipto, pero claro, los problemas comienzan. Cuando las cosas
salen mal se echan las culpas el uno al otro, Egipto le da residencia al rey
Idris, que Gaddafi considera como un insulto, intentan asesinar con bombas a
Sadat en un atentado y se le echa públicamente la culpa a Libia...
Sadat
no era como Nasser...
Y
ahora me pregunto yo, ¿por que acaban juntos esos dos?
Sadat
fue crítico con Nasser, era frio y racional, pero no fue valiente e inspirador
como su predecesor, y nunca le llegó a la suela de los zapatos al mejor árabe
del siglo XX. Sadat era un hombre tranquilo, admirador de Mahatma Gandhi y
educado por seis años en confinamiento solitario, solamente quería paz. ¿Pero
querían paz las potencias mundiales, EEUU y su ahijado? No, necesitaban guerras
para aumentar el suministro de siempre cambiantes armas y municiones. Sadat
jugaba ajedrez siete pasos por delante, Gaddafi jugaba poker.
Sadat
en la guerra del 73 podía haber destruido Israel, pero la deja vivir por un
telegrama de estados unidos (¿como, pero este hombre no era pacífico?). 10 años
después, en el 83, muere Sadat asesinado y nadie le hace luto ni le muestran
respeto.
A
Gaddafi se la sudó, siguió con su proyecto pan-arabista con escaso éxito: trató
de unirse con Chad, Nigeria, Siria donando dinero y proveyendo infraestructura,
pero nada cuajaba.
Declara
una revolución cultural con el propósito de estar más cerca de la fe Islámica
(¿otra vez?). Tras 6 intentos fallidos de asesinato comienza a depurar cargos,
ajusticiando a un ex amigo suyo Omar El-Meheishi, que posiblemente fue la
fuente del rumor que casi hace que los capture el rey Idris hacia años.
Gaddafi
decide reemplazar la ley del rey Idris por la Sharia, que nos dice la autora,
es algo así como el catequismo católico, y se parece más a un código moral de
conducta que a un conjunto de leyes Islámicas; se puede cambiar a través de
juristas (“fuqaha”), pero la mayoría de musulmanes la consideran inmutable pues
viene de Dios. Gobierna creencias, carácter y acciones, y solo una pequeña
parte está compuesta de regulaciones legislativas explícitas. Debbie finaliza
diciendo que a pesar de que la gente de occidente sobre reacciona por los
castigos severos, las penas pueden ser mitigadas con el arrepentimiento del que
las cumple.
Aunque
pensaba que los robos acabarían con la prosperidad, reestableció los castigos
duros, en concreto el pertenecer a partidos políticos prohibidos estaba penado
con la muerte, y el ateísmo y el comunismo no serían tolerados.
Pero
la prohibición de la "Hermandad musulmana" seguía en pie, a pesar de
que cada vez más parece que sus objetivos son los mismos. La autora nos dice
que es por que los consideraba subversivos, yo creo que simplemente es que eran
sus rivales: ostentaban al poder, casi con las mismas metas, pero no eran él,
sino ellos, y la guerra estaba asegurada. Posiblemente eran demasiado radicales
para la versión más idealista que Muammar tenia del islam.
El
RCC inspeccionaba los libros culturales que entraban a Libia, pero los avances
científicos y tecnológicos eran bienvenidos.
Libia
era un polluelo a nutrir y proteger, no podía dejarla a merced del gran capital
exterior. Libia se convertiría en el país africano con mayor estándar de vida y
con mayor alfabetismo.
Cabe
decir que yo apoyo esta visión paternalista de la política, si no controlas tu
lo que tu nación consume lo controlará otra potencia extranjera o fondos de
dinero internacional. Mola creer en el ciudadano iluminado de la ilustración,
pero como la mayoría de cosas que salieron de ahí, es una patraña irreal no
apta para el ser humano, que es gregario por naturaleza y por lo tanto muchas
veces antepone lo que el grupo quiere a lo que es correcto. Y el grupo de
ovejas, a menudo, lo controla un lobo disfrazado, que dispensa premios
entregados por Satanás.
Capítulo
8:
El
capítulo 8 va de su "Libro Verde" donde expone su solución universal
para la democracia y critica a todos los sistemas en uso en occidente,
tachándolos de dictaduras. Las "democracias" occidentales tienen el
problema de que "los ricos" (las élites globalistas hoy en día)
imponen su visión a través del dinero, según Gaddafi, y los candidatos que
ganan las votaciones no expresan la voluntad de la gente, sino solo de aquellos
que le votaron. Los políticos son los únicos con el tiempo libre y recursos
para participar en política, de modo que la gente normal se ve privada de
participar en el verdadero juego, la competición olímpica de ganar elecciones.
Para
Gaddafi el factor representativo de la democracia es una estafa, establece que
lo óptimo es que la gente se gobierne así misma a través de comités, congresos
y conferencias.
Lo
único natural es el respeto por los códigos religiosos, y los armatostes
legales son un yugo hecho por el hombre. Las penas por saltarse la moral
deberían ser establecida en foros públicos.
Afirma
el derecho de libre expresión, pero niega que cualquier aparato mediático pueda
arrogarse el hablar por el pueblo entero y debería ser cristalino que solo
habla por la propia casa editorial o la empresa.
Comenta
la perspectiva de Gaddafi sobre el trabajo, la cual es que el trabajador es
esclavo de su jefe, pues no es dueño de ninguno de los beneficios, ni del
producto, ni del proceso. Debería pasar, según él, a ser dueño de parte de la
empresa o de un porcentaje de los beneficios. La gente debe tener acceso a lo
básico (casa, sueldo, vehículo y tierras) de manera predeterminada para que el
prójimo no pueda controlarlo, que va contra el islam.
La
familia es fundamental en su esquema de valores y considera un error todo
aquello que favorezca fragmentarla, principalmente que las mujeres se vean
obligadas a trabajar en vez de a criar a los hijos.
Citando
a la autora "la visión de Gaddafi sobre la mujer como dulce y hermosa es
una visión sin duda romántica y no del todo incómoda", refiriéndose a su
visión de que la labor femenina es una agresión hacia las mujeres.
Nunca
fue sexista, el hiyab no estaba obligado, las mujeres podían acceder a trabajos
si querían y tuvo guardaespaldas amazonas que permanecían sin casar. Su propia
hija fue abogado practicante.
Libia
no participa en la guerra del 73 activamente, pero si que dona dinero sacado
del petróleo, cuando en una entrevista le preguntan por ello, dice que Israel
naturalmente es el enemigo. Muestra su apoyo al IRA y a todos aquellos pueblos
que se quieran librar de yugos externos, en la entrevista de Curtis, donde
queda claro que hay un abismo ideológico entre el entrevistador y el
autoproclamado profesor de su nación, que lo tachan de dictador proterrorista.
Recapitulemos,
la subida al poder de Muammar, aunque costosa en el tiempo (y con mucha
necesaria planificación), al menos por lo relatado por la autora, fue sencilla.
A la hora de arreglar su país, no tuvo demasiados problemas, su cultura era
homogénea, entiendo que el ciudadano medio era tan radical en el islam como él,
y su trabajo intelectual y propagandístico habían sido, francamente, muy
buenos. Los problemas se los busca fuera: primero por su injerencia en los
demás estados norteafricanos, creo que el muchacho pecaba un poco demasiado de ideales
ilustrados, y creía que un hombre es un hombre es un hombre, y no, no hay
humanidad genérica, como decía Joseph Maistre (creo), y un español no es un
francés, y un libio no es un nigeriano; segundo por su financiación de los
movimientos revolucionarios mundiales, que no se si he mencionado en esta
parte, o mencionaré en la siguiente; y tercero, PERO MUCHO MÁS IMPORTANTE, es
que se opuso militarmente (al menos en materia económica) a Israel, amo y señor
del mundo moderno, y eso si que no se puede hacer.
Hemos
visto baches, ahora veremos la caída, pues cuanto más subes más dura es, en la
tercera y última parte.
A
mirada pasada todo es más fácil, pero, ¿debería haber sido más reservado? ¿O
cuando te enfrentas a semejantes monstruos no queda más que intentarlo y morir
en el proceso?
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