miércoles, 8 de enero de 2025

¿QUÉ PASA CON BRANDON SANDERSON?

 08/01/2025

 

¿QUÉ PASA CON BRANDON SANDERSON?

 

¿Qué cojones pasa con el gordo mormón?

 

Como siempre, y como es a menudo, la verdad por delante: hasta ahora me declaraba fan de Brandon Sanderson, a pesar de que tenga vectores en mi influencia intelectual (ejem, Vox Day, ejem) que me informan que no es nada más que un escritor mediocre prolífico elevado por la industria porque daba el perfil.

 

Y sí, esas cosas se dan, la fama y el éxito en este mundo tan sintético son muchas veces producto del movimiento de hilos detrás del telón, y engreídos individuos con aires de superioridad, para su desmayo, no son más que el tonto útil de turno que va a hacer que “x” agenda avance o “y” empresa gane dinero satisfaciendo los intereses de “z” industria. Son las reglas del juego, sin más, pero siempre hay que entender quien está al final del tablero, y cual es el precio a pagar si elige que tu no puedes seguir jugando.

 

Recapitulemos, Brandon Sanderson creo que es un cuarentón que lleva ya un par de décadas escribiendo libros, por lo menos, y se echó a la piscina con su primera obra publicada llamada “Elantris”, que va de un par de personajes que viven alrededor de una homónima ciudad en ruinas, otrora nodo de la gente más refinada, capaz de vivir de sus poderes mágicos, ahora urbe-dique-de-contención de los previos habitantes que se han convertido en humanos medio muertos achacados por siempre crecientes y permanentes dolores.

 

Raoden, príncipe de la ciudad al lado colocada (ahora no me acuerdo de su nombre, estoy tirando de memoria) cuando en su futuro cercano ve una boda de alianzas importantísima y en el lejano una corona que poner en su larga cabellera, es contagiado por esta peste, lo cual supone un exilio a Elantris y el fin de la vida que hasta el momento había conocido. El país es un caos, el balance de los poderes económicos y monárquicos es endeble, y todo empeora por los conflictos religiosos que la versión radical de la fe de ese mundo quiere llevar a las puertas del rey de la mano de un sacerdote misterioso y fuerte llamado Hrathen.

 

Sarene, la que iba a ser mujer de Raoden, e hija de un rey que ya a lidiado con estos islamistas de fantasía, es la mujer en la salsa que debe desentrañar el misterio de la desaparición de su marido y deshacer el pifostio montado. Estoy tirando de memoria, no por nada, y me lo leía ya hace unos meses, sino para que se vea que el autor genuinamente me encanta, primer libro incluido.

 

A Brandon no se le podía achacar de feminista, ni de pesado con el mensaje, ni de persona vendida a la agenda globalista preocupado de dar la tabarra en vez de entregarnos obras buenas, bien hiladas, entretenidas, con un toque de profundidad. Era algo infantil en sus formas, si, ciertos temas (el sexo) no se tocan, si, la calidad literaria no es espectacular, si, pero hay materia, hay espíritu, las tramas son apasionantes. ¿Pero, esto se reflejaba en su postura frente al público?

 

Veamos:

 

“Otra nota para aquellos que quizás estén leyendo esto siendo ellos mismos gais. No, no creo que la homosexualidad, en muchos casos al menos, pueda ser tratada y curada. Si que creo que los impulsos de atracción entre gente del mismo sexo es algo que pueden y deben ser resistidos, en la misma manera de que mis impulsos de atracción hacia mujeres que no son mi esposa pueden y deben ser resistidos. Probablemente pienses diferente. Estoy tranquilo con ello. Se acabó la nota”.

 

Esa era su postura pública en 2007, ¡menudo troglodita! Esa ha sido la norma en los miles de años de historia en la gran mayoría de sociedades, pero claro, el hombre moderno sabe mejor, tenemos iPads, y cienciaTM, las cosas avanzan, ¡continuamente y siempre a mejor! /s.

 

Elantris se había publicado en 2005, así que no debemos preocuparnos pues, en esas épocas Brandon aun tenía espina dorsal.

 

Hablemos entonces de “Nacidos de la Bruma” su primera trilogía, ambientada de refilón en su famoso “Cosmere”, ¿vale la pena? He aquí donde re-entono un sonoro “SI”. Las mismas fallas que en Elantris (no resalten mucho la f) se dan en “El Imperio Final” y posteriores. Hay un claro buenismo conservador en la escena inicial, donde se narra como un lord local cada noche coge una de sus esclavas trabajadoras Ska de sus campos, donde viven como alimañas trabajando de bruma en bruma, la viola y luego la mata: hay un claro guiño a la historia estadounidense, los negros, la esclavitud, un posicionamiento a favor de una vertiente histórica: el republicanismo de Lincoln frente al federalismo de los estados del sur.

 

¿Pero que ser humano razonable no va a estar en contra de la esclavitud?

 

¡Es como estar en contra de los Nazis y el holocausto! Silbidos ultraderechistas a parte, si no fuera por la ponzoña satánica que los sucesores de estos bien hechores nos han querido meter hasta el garganchón, todo el mundo daríamos palmas al son del buenismo bien.

 

Es como las pelis de Normandía en el 45, “Salvar al Soldado Ryan” que es de mis pelis favoritas, durante ellas te pones a dar palmas, pero luego te paras a pensar cual es el aparato mediático que ha producido estas cosas y te las replanteas…

 

Bueno, divago, Brandon Sanderson no iba a ser una figura de la periferia, que dice verdades incómodas, que agita innecesariamente el avispero, que suelta cosas crueles por que si, pero si que había un ethos heroico, había chispa, con Kelsier, fantástico personaje en el primer libro, no hacía la vista gorda a el lado oscuro del ser humano, el drama estaba servido habitualmente, con un emperador implacable, cuyas acciones no llegamos a entender, con unos esbirros terroríficos con clavos en vez de ojos, con una nobleza insensible ajena a las penurias de la clase baja, con bailes de máscaras a la vez de vidas tiradas en minas terribles de la que la gente vuelve rota, si vuelve.

 

“Nacidos de la Bruma” es una trilogía fantástica, que nos enseña a actuar aun con unas probabilidades de victoria ínfima, frente a un emperador inmortal que ajusticia a decenas de personas en público para que haya un ejemplo; nos enseña en que a veces hay que confiar, aunque te hayan apuñalado por la espalda anteriormente, a que incluso en la muerte podemos ser valientes, que no hay mejor momento que en la muerte para ser valientes. Los tres libros en verdad merecen reseñas extensas con espoilers, y no me escondo que para mi siempre van a ser una referencia a imitar en mis futuros libros…

 

Entonces, ¿en que época se escribieron?

 

Exactamente no lo sé, pero “El Imperio Final” se publico en 2006 y “El Héroe de las Eras” en 2009, escrito, entiendo, con las cosas que hemos visto antes todavía en mente. Brandon era un tipo religioso, las resonancias mormónicas son evidentes, con (alerta espóiler) los mensajes del Lord Legislador grabados en planchas gigantes metálicas para que no las pueda ver el malvado dios Ruina. Joder, es que en el libro hay un dios malo y un dios bueno que influyen en la historia, dando lugar a una trama magistral; se nota la veneración por la Verdad, por lo Eterno.

 

Pero ¿qué pasó a continuación? Ya en 2011 iba cambiando la cantinela:

 

“No puedo hacer oídos sordos a las plegarias de las parejas gay, que quieren cosas importantes como derechos de visita en hospitales, seguros compartidos, y derechos de custodia. A la vez, yo acepto y sostengo los líderes de la iglesia de los santos tardíos. Creo que un profeta de Dios ha dicho que la extensión de la legislación a la aprobación del matrimonio gay traerá dolor y sufrimiento a todos lo involucrados”.

 

De modo que ya se le iba ablandando el corazón duro de cristiano odiador mala persona. ¿Qué canción sonaba para 2016, alrededor de la salida del cuarto libro de la tetralogía de la segunda era de “Mistborn”? Pues veremos que el carro había cambiado de rumbo, y el profundamente religioso y venerador de su iglesia, iba cultivando sus propias opiniones. Opiniones, claro, que justamente iban al son del público general, la cultura, los grandes poderes financieros, la promoción de la satisfacción de los instintos más bajos e instantáneos…

 

Respondiendo en una entrevista:

 

Mi filosofía es ser extra cuidadoso de ir en contra de cualquier sesgo que tenga del que no esté al tanto. Para asegurarme de que los personajes LGBT están bien representados le pregunto a la gente gay que conozco: ‘¿está esto funcionando?¿lo estoy enfocando correctamente?’ Tengo que confiar en ellos. Es importante para mi, por que mucha gente religiosa parece que quieran ignorar que la gente gay, lesbiana y transgénero existe, lo cual yo creo que es inherentemente malévolo. Es inmoral hacer desaparecer a un grupo entero de gente, y pretender que no son buenas personas con buenos argumentos. El no representarlos en mi ficción sería algo profundamente inmoral. No estoy seguro si soy la persona correcta en contar una historia gay, pero estoy seguro de que debería hacer todo lo que pueda para que la gente gay este representada, por que de cualquier otra forma estaría mintiendo”.

 

 

Bueno, resulta que el Brandon del pasado, con su ligera representación de las relaciones amorosas hetero, y nula de las gais, era de hecho una horrible persona.

 

Como cambian las cosas.

 

He estado revisando, pensaba que Mary Robinette Kowal también trabajaba para este hombre como editora, pero al parecer simplemente comparten un podcast. Si que se puede afirmar que tiene influencia en Brandon, y es de conocimiento público que la moza es anti Trump, feminista y toda la lista de enfermedades mentales que conlleva ser mujer moderna lobotomizada. Por ahí he escuchado que se puede trazar una línea histórica entre la aparición de esta mujer en la vida de B. S. y la apariencia (a martillazos) de temáticas gays en los libros del renombrado autor.

 

Y esto nos lleva al punto final de este artículo, al parecer ya se han caído todas las cadenas y Brandon Sanderson Wokeman está en pleno fulgor buenista bien: va a donar tajo dinero a asociaciones LGBT y va a hacer activismo por que los personajes LGBTpedo estén incluidos en la iglesia mormona.

 

Seguro que lo hace por la integridad de su alma y no por incentivos sociales y económicos fortísimos.

 

Y el problema es el siguiente: la calidad de su obra ha comenzado a decaer, el quinto libro de “El Archivo de las Tormentas” al parecer es un grimorio insufrible cuya trama es anodina y dilatada. Sorpresa sorpresa. “Go woke, go broke, even in the brain”. Yo me estoy leyendo el primero de esa saga, y ya antes de conocer toda esta historia de descenso en los infiernos no me estaba encantando, pero ahora, que escuchado declaraciones del estilo: “el propósito de la vida es crecer, aprender, tolerar a los demás” de la boca del autor, me hace pensar que ha olvidado lo que le hacia grande.

 

La vida es drama, la vida resulta en la muerte, la vida no va de aprender, sino de actuar, de hacer el bien, incluso cuando todo el mundo a tu alrededor, corrompido y henchido por la avaricia, te susurra al oído que te arrodilles, que de pie se está muy incómodo, que mejor tirado en el fango, cohabitando con la inmundicia, pero tu dices que no, que os den por culo, que prefiero morir pobre, odiado y repudiado, desconocido, pero de pie y con la moral intacta.

 

Cuídense.

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